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Análisisviernes, 2 de agosto de 2024

Recordando a los goliardos

Calificada como una época oscura de casi mil años, entre la Edad Antigua y la Edad Moderna por supuesto marcada por el retroceso intelectual y cultural, la ignorancia, la superstición, la guerra, el hambre, las enfermedades y la subyugación de los siervos y las mujeres.

En esta época, algunos se atrevieron a tantear la dimensión liberadora del lenguaje más allá de la ortodoxia y toda rectitud.

Aquellos fueron llamados como “goliardos” quienes escribieron en latín y que poco a poco, fueron adoptando la métrica del romance.

Sus composiciones influyeron en el desenvolvimiento de las formas vernáculas por toda Europa y sus rimas obsesivas dieron inicio a las obras de Berceo o el Arcipreste de Hita.

Estos personajes, eran Clérigos y estudiantes de vida disipada, quienes comenzaron a ser conocidos como “goliardos”, nombre que parece venir de la gula de la que eran incondicionales o del gigante Goliat, epítome de todos los males.

Interesante saber, que manejaban con soltura y gran facilidad, un pensamiento que después sería el dominante.

Los temas más recurrentes eran los placeres de la taberna y la vida alegre, además de temas eróticos ardientes, y el desengaño; pero también una rebelión versificada en contra de la estructura social opresiva y la rapacidad de príncipes y prelados.

Estos textos los podemos encontrar en una recopilación de los siglos XII y XIII descubierta en 1803 en el monasterio de Benediktbeuern (Bura en latín), en Baviera, conocida como Carmina Burana.

Nombre con el que tituló Carl Orff, su cantata, “Carmen”, que significa poema y de la palabra Burana, gentilicio de Bura, localidad bávara en donde se encuentra la abadía de Bura

Sancti Benedicto, donde fueron hallados una serie de escritos goliardos del S XIII.

De un total de 300, Carl Orff selecciono 25, que han alcanzado notoriedad después de que fueran musicalizados entre 1935 y 1936, en su obra Carmina Burana.

Recordemos que los llamados” goliardos”, eran jóvenes que habían abrazado la vida religiosa, pero sin vocación alguna, para después abandonarla.

Posteriormente se les unieron estudiantes que, desertaron de las universidades y optaron también por llevar una vida disipada y bohemia; precisamente la palabra goliardo viene del latín “goliardus” que significa glotón.

Los poemas que gestan estos jóvenes, están inspirados en Cátulo, poeta romano del S. I a.C.,

Homero y Ovidio y están escritos en latín, alemán antiguo y algunos segmentos en francés antiguo.

Los textos fueron agrupados con el título de “Canciones profanas para cantantes y coreutas para ser cantadas junto a instrumentos mágicos”.

Por esta razón es que estos versos, merecen ser leídos en su forma primigenia, por la jocosidad que aportan los ritmos del latín y el jugueteo insistente de las rimas.

Además de que nos contagia, la pasión y la naturaleza y sus metamorfosis, que representan y preservan las huellas de un peregrinaje por las pasiones, hipocresía y desengaños de una época capaz de iluminarnos.

De tal forma, que los “goliardos” a pesar de su aparente desprecio, hacían gala de sus conocimientos del latín, de las convenciones litúrgicas religiosas y de sus habilidades para la poesía y la música.

¿Habrá “goliardos” en esta época que se rebelen de esta forma?

¿Pero, además con tal conocimiento?

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