El trabajo conjunto con el Gobierno federal y la atracción de capitales buscan revertir las duras pérdidas de empleos para reactivar la economía estatal en los próximos meses
Con una inversión de 371 millones de pesos la federación mejora la movilidad de los pueblos originarios impulsando la economía y garantizando el empleo directo en esta región
El Gobierno estatal asegura tener una comunicación constante con este gremio productivo y destaca que hoy la entidad goza de un clima de paz ideal para proteger inversiones
El arzobispo externó su total respaldo a las madres buscadoras y urgió a reconstruir el tejido social mediante la fe para combatir la grave crisis de seguridad actual
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Del 31 de agosto al 1 de septiembre se llevó a cabo la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tainjin, China, a la que asistieron más de 20 líderes de países del Este. En el encuentro se discutieron temas de energía, seguridad, tecnología y, con ello, comercio en miras de diseñar una agenda colectiva que haga frente a los retos del actual sistema internacional. La asistencia de múltiples mandatarios como el Presidente ruso Vladimir Putin, el Primer Ministro indio Narendra Modi y el Presidente turco Recep Tayip Erdogan, envía un mensaje contundente a la arena global: la consolidación del poder chino que viene a reavivar Eurasia en el sistema internacional y a instalarse como su líder. Esta no fue otra reunión de la OCS que se suma a formalismos diplomáticos, en realidad fue el anuncio al mundo para dar la bienvenida a un nuevo bloque, al igual que a una alternativa a la infraestructura hegemónica de Estados Unidos.
En un principio, la OCS se fundó como “Los 5 de Shanghái” en 1996 como una integración de seguridad regional con sólo China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán como miembros. Ésta tenía el fin de resolver disputas fronterizas mediante el despliegue organizado de efectivos militares en las mismas. Ante el fortalecimiento de los vínculos de cooperación entre estos actores, el bloque evolucionó de tal manera que desde el 2001 se han ido adhiriendo nuevos países como Uzbekistán, India, Pakistán, Turquía, Irán y Bielorrusia, entre otros. Lo que no sólo muestra una ampliación de integrantes, sino también de agenda. De tener un enfoque mayormente territorial, los intereses compartidos avanzaron a materias que abonaran una seguridad integral como energía, al igual que tecnología. Lo que, al mismo tiempo, ha robustecido, naturalmente, los lazos políticos entre los Estados llevándolos a converger como un eje, en este caso, el euroasiático.
De esta manera, el encuentro entre Jefes de Estado toma lugar en un momento clave en el tumulto geopolítico. La política arancelaria del Presidente estadounidense Donald Trump, así como las amenazas sobre la retirada de Washington del multilateralismo, abre una ventana a Beijing para ocupar el liderazgo mundial. La cumbre de la OCS fue una oportunidad para que China se mostrara ante el mundo como el nuevo adalid que acoja a aquellas economías están resintiendo la nueva postura comercial de Estados Unidos. Un ejemplo de esto es la visita del Primer Ministro Narendra Modi ya que revela que, pese a las disputas históricas fronterizas, el grado de la decadencia occidental es tal que con todo y las nuevas tarifas que le imponga Nueva Delhi apuesta por el funcionamiento de Eurasia. La política exterior de Xi Jinping – “Rejuvenecimiento Nacional” – es la óptica adecuada para que su país se posicione como el núcleo de este nuevo eje y, con ello, de la globalización.
Asimismo, este tipo de integraciones se vuelven más importantes hoy. Ante el aislamiento de Estados Unidos del concierto mundial, el Sur Global se ve estimulado a desprenderse de instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Las cuales son vistas por algunos grupos como estructuras financieras imperialistas al ser creadas por Occidente. Por lo que, integraciones como los BRICS y, en este caso la OCS, fungen como instrumentos políticos que buscan romper el andamiaje del institucionalismo occidental. El contrapeso que ejercen estos nuevos organismos amplía la gobernanza global al mismo tiempo que redirige las interacciones en el exterior que terminan por moldear las nuevas relaciones internacionales. De ahí que la cumbre de hace dos semanas resulte en una celebración para Eurasia en aprovechamiento a la reconfiguración geopolítica en curso motivada, en buena parte, por el desgaste de Washington.
De esta manera, resulta innegable la consolidación del liderazgo de China dentro de este nuevo bloque gracias a la fuerza económica, comercial, política y militar con la que cuenta. Esta última revelada en el desfile del día siguiente que dio cuenta a todo el mundo del poderío armamentístico. En un momento en el que Estados Unidos cambia su postura al exterior por la falta de compromiso recíproco por parte de sus socios, Pekín aprovecha para sustituirlo. El mantenimiento del sistema internacional construido al final de la Segunda Guerra Mundial ya no es posible. Por lo que, resulta explicable que la administración de Donald Trump se dedique a cambiar la manera en que el país se desempeñaba al exterior. Actualmente, al Washington entrar en una etapa de aislamiento por fricciones comerciales con sus aliados, el gobierno chino decide mostrarse como el nuevo conciliador mediante este tipo de encuentros. Como ya se mencionó, la cumbre de la OCS no fue solamente un encuentro diplomático, sino la reunión del nuevo polo de poder en el que Xi Jinping logró poner a su país en el centro.
Como conclusión, la comunidad internacional presencia el regreso del eje euroasiático, aquel que concentró las primeras rutas comerciales y las primeras prácticas de diplomacia, las Rutas de la Seda. Eurasia no será fácil de sobrepasar por Estados Unidos porque el bloque ya concentrar a todos los países que están dispuestos a no alinearse a Occidente. Como bien lo advirtió el geógrafo británico Harold J. Mackinder desde el siglo XX: “Quien gobierne Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo”. Hoy, China se posiciona como este nuevo líder.