Error 404 en el Hospital Materno infantil Durango
Una sala de parto, una madre angustiada… y un pasillo que no debería existir; El hospital guarda secretos que no todos sobreviven para contar
Alberto Serrato
Lucía anticipaba que otro galán aparecería para llenar los huecos que el anterior dejó, pero en su caso, otros huecos macabros estaban creciendo dentro de ella.
Se levantó de la cama y una ráfaga de cólicos le noquearon el vientre. Pegó un grito tan fuerte que doña Hortensia saltó como una rana y la cuchara con la que revolvía la avena salió catapultada, pringándole de leche el delantal y la cara.
—¡Mamá, ya viene el bebé! ¡Pide un taxi, por favor, ya es hora!
La extraña mujer, miró a Hortensia fijamente y con un ademan, pareció prometerle un secreto. Doña hortensia se acercó y cuando estuvieron cara a cara, el rostro de la joven se despellejó, convirtiéndose en el de un cadáver con dentadura filosa y deforme.
—Esa perra ya se va a morir igual que el estúpido de tu esposo —dijo la entidad.
Hortensia sintió un miedo irracional. Gritó tan fuerte que el sonido pareció quedar dentro de su cabeza. Después del horrible grito, la criatura desapareció en medio de una neblina espesa. Hortensia cayó de espalda y perdió el conocimiento.
Despertó en una camilla de consultorio, abrió los ojos y solo pudo ver en el techo una lámpara parpadeante. A su lado, una enfermera le pasaba una torunda con alcohol por las fosas nasales mientras otra le canalizaba suero con adrenalina.
A los pocos minutos, le notificaron que el bebé había nacido en perfecto estado, pero que Lucía, su hija, había muerto en el parto.
Hoy, doña Hortensia vive sumida en una depresión profunda. Nadie le cree lo que vivió. Y cada vez que intenta buscar respuestas en su teléfono celular, la pantalla termina mostrándole una página en blanco que dice: “ERROR 404”.
INSTAGRAM @albertoserratow. TIKTOK @albertoserrato.




























