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Análisismartes, 1 de abril de 2025

Crónica de una asamblea exitosa

El domingo pasado me levante más temprano de lo habitual. Tenía visitas en casa que habían llegado desde la noche anterior para ayudar y era importante salir desayunados porque se avecinaba una jornada muy intensa.

Dos días antes habíamos acordado la distribución de responsabilidades. Quién estaría recibiendo a los invitados, quién los acreditaría con su gafete, quién les daría una bocadillo y una bebida de cortesía.

Los integrantes del equipo comenzaron a llegar desde las siete de la mañana al sitio de reunión. Vestidos de rosa mexicano o blanco, los colores del emblema. Uno a uno fueron tomando sus puestos. Para las nueve estaba todo preparado, limpio y organizado.

A las diez comenzó el registro. Para ese momento la fila había crecido notablemente y se extendía por la avenida. Se requirió casi una hora para que pudieran ser registrados, requisito ineludible del objetivo de la convocatoria.

Después de eso el flujo de los invitados comenzó a alentarse, alejando en el tiempo la meta esperada. Para las once de la mañana fue necesario solicitar una prórroga, nos faltaba todavía un número pequeño pero indispensable.

Los asistentes fueron informados y se les solicitó que cada uno de ellos convocara a una persona más. Yo hice lo propio con un familiar. El reloj avanzaba lento pero imparable.

Cerramos el evento de pie entonando el himno nacional, porque eso es lo que somos. Somos México.

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