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Análisismartes, 11 de marzo de 2025

8M, la razón está de nuestro lado

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El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. No es una fecha para celebrar sino para reflexionar sobre la participación de la mujer en todas las esferas sociales y las barreras que impiden acceder a una igualdad sustantiva.

En el campo de la educación, lo que se observa es una baja participación de las mujeres en carreras relacionadas con las matemáticas, ciencia, tecnología e ingeniería o STEM como se les denomina en inglés.

Esta situación es contrastante con las capacidades identificadas mediante la prueba PISA (cuando se aplicaba) en la que se reconocía una mejor habilidad para la resolución de problemas en disciplinas STEM entre las niñas de todas las edades.

Las mujeres que deciden enfocarse en carreras STEM tienen mayor probabilidad de tener trabajos formales, con prestaciones y bien pagados, de emprender exitosamente, de alcanzar posiciones de toma de decisión y espacios de liderazgo. La baja motivación no proviene, entonces, de la falta de capacidades o incentivos sino que tiene otro origen.

Para el posgrado, es indispensable que las instituciones de educación superior y el gobierno reconozcan que es discriminatorio no establecer condiciones para que las mujeres en edad reproductiva y sus parejas, cuando también sean estudiantes de posgrado, puedan compaginar la creación de una familia con su desarrollo profesional.

Para eso se requiere que las universidades tomen, con perspectiva de género, resoluciones en aspectos tan básicos como la distribución de carga de trabajo, los horarios de clases y seminarios, el trabajo en fines de semana y vacaciones, así como el otorgamiento de otras facilidades que permitan atender las vicisitudes de la vida en familia.

El gobierno podría ayudar modificando el reglamento de becas de posgrado de forma que las becarias puedan gozar de una extensión de beca por nacimiento, así como de un incremento proporcional para facilitar su manutención.

Más avanzadas en su carrera, las mujeres deberán trabajar en el establecimiento de redes de colaboración. Algo que los hombres hacen intuitivamente con otros hombres y que a la larga ocasiona que las decisiones se tomen sin perspectiva de género.

La mujeres debemos participar, también, en cuerpos colegiados hasta generar el currículum necesario para presidir las comisiones y eventualmente, dirigir las instituciones. Encontrarán sorprendente cómo el ambiente de acoso se inhibe cuando las mujeres dirigen.

México necesita mujeres fuertes, productivas, emprendedoras, insertadas en los espacios de liderazgo por mérito propio. Solamente así podremos alcanzar la igualdad a la que legítimamente aspiramos. Perseveremos pues, porque la razón está de nuestro lado.

Una mención especial a las madres buscadoras, porque ninguna mujer se merece encontrar a sus hijos en una fosa clandestina.

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