La reforma judicial es un adefesio
No solamente por fuera, producto de un proceso desaseado, plagado de errores y desviaciones, es fea por dentro. Porque impone, de manera unilateral y violenta la desaparición del Estado Mexicano.
La manipulación de la mayoría en la Cámara de Diputados por el Poder Ejecutivo, la pretensión de desaparecer la representación de minorías y a los legisladores plurinominales tiene, como objetivo único, desmantelar la diversidad de visiones y volvernos el país de una sola voz.
En las lamentablemente inevitables elecciones del próximo 1o de junio lo que vamos atestiguar, porque cómplices no somos, es la incrustación de políticos, litigantes o integrantes de grupos delincuenciales dentro de la fibra más fina de la impartición de justicia.
Todavía más evidente, en el caso de la Suprema Corte se extirpó cuidadosamente durante el proceso de selección de candidaturas a todas las personas que pudiera hacerle sombra a las designadas por el gobierno.
El INE de la comisionada Tadei, comparsa del gobierno en este proceso, aspira a no salir tan maltrecho emitiendo spots de tono juvenil convocando a acudir a las urnas como si fuera una fiesta y no el funeral histórico que en realidad es.
Además, serán las primeras elecciones después del 6 de julio de 1988, tristemente célebre por la caída del sistema provocada por Bartlet para encubrir el fraude electoral de las elecciones presidenciales, en el que las boletas no serán escrutadas por ciudadanos sino que las urnas serán levantadas para su procesamiento a puerta cerrada por el INE.
La razón por la que el sistema electoral mexicanos es tan complejo y sí, caro, es porque no confiamos en el gobierno para contar los votos. Ni en los gobiernos de antes, ni en el de ahora, ni en los que siguen. Imaginen ahora la credibilidad con la que contarán los juzgadores quienes resulten favorecidos.
Con una Suprema Corte a modo, con juzgados federales penetrados por partidos políticos y grupos de interés, con personal incompetente y prácticamente ignorante del funcionamiento del Poder Judicial, la receta para el desastre es completa.
Millones de mexicanos seremos responsables por no haber ofrecido la resistencia que se necesitaba para salvaguardar al Estado y tendremos que vivir con eso, pero los culpables son menos y tienen nombre y apellido. Ustedes los conocen. Sobre ellos caerá el peso de la historia.
















