Disco duro / Desaparecidos: negar no alcanza
México no es una dictadura. No es un régimen que desaparezca personas por motivos políticos desde el aparato del Estado, como ocurrió en las peores etapas de América Latina en el siglo XX.
Pero que México no sea una dictadura no significa que esté haciendo bien las cosas. Más bien al contrario.
Porque hay un hecho imposible de esconder: México vive una crisis de desapariciones que el propio Estado no ha sabido contener. Y ahí es donde el discurso oficial empieza a hacer agua.
Y en ese presente, el Estado mexicano no ha logrado ni frenar las desapariciones ni construir una política eficaz de búsqueda. Mucho menos una relación de confianza con las víctimas.
Ahí está el fondo del problema. No en si México es o no una dictadura. No en si la ONU exagera o no su lenguaje.
El verdadero déficit está en la incapacidad —o falta de voluntad— para asumir la dimensión del fenómeno y enfrentarlo sin cálculo político. Negar no alcanza. Descalificar tampoco.
Y mientras tanto, en algún punto del país, hoy, alguien, miles, siguen desapareciendo.
















