Disco Duro / Un comunismo sin fusiles
En el mapa político mexicano, la izquierda institucional parece haberse compactado en un solo bloque: Morena y su constelación de aliados.
A la derecha, en cambio, el espectro es más amplio, más ruidoso y cada vez más radicalizado: conservadores tradicionales, tecnócratas reciclados, libertarios de ocasión y, más recientemente, expresiones de abierta ultraderecha que ya no se esconden.
Morena, con todo y su retórica de transformación, gobierna con las reglas del mercado, con las fuerzas armadas y con un pragmatismo clientelar que, en los hechos, suele parecerse más al PRI de los años 70 como partido de Estado, con todo y su autoritarismo latente.
Quizá, en tiempos de polarización superficial, lo que más falta hace no es una izquierda armada ni una izquierda domesticada, sino una izquierda que discuta, incomode y recuerde que la política no se agota en la administración de lo posible.

















