Dos personas distintas y un solo proyec
Los enemigos de ésta se han quedado sin armas y sin argumentos desestabilizadores. No han funcionado hasta ahora los ataques especulativos contra la moneda nacional ni las campañas de intrigas que buscaban y buscan una ruptura entre López Obrador y Claudia Sheinbaum.
En el caso de los esfuerzos de la oligarquía por generar un ambiente pre devaluatorio las cosas no le han salido bien por una poderosa razón puramente económica: no hay un proceso inflacionario interno que haga necesaria o que allane una devaluación del peso.
Y en el ámbito político no puede haber ruptura o distanciamiento entre Sheinbaum y López Obrador porque ambos comparten el mismo proyecto de gobierno. ¿O alguien espera que vuelvan las odiosas privatizaciones de los bienes públicos, alma y esencia del modelo neoliberal?
¿O habrá quien piense que Sheinbaum va a cejar en el propósito de reformar el Poder Judicial para moralizarlo y arrancarlo de los brazos de la oligarquía y de la delincuencia organizada?
No se trata nada más de coincidencias ideológicas entre los dos personajes. Se trata de la sobrevivencia política de la propia Sheinbaum. Y de su paso a la historia.
Renunciar a esa gloria no es una opción. La alternativa es apretar el paso, como en su momento lo hicieron los presidentes Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.
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