La política de los distractores
Mientras tanto, la vida real no se suspende, y esto es lo que no debemos olvidar:
Y ahí está el riesgo real: cuando la política se dedica a fabricar distractores, los problemas serios quedan sin resolver. No desaparecen porque se calle sobre ellos; solo se profundizan.
Pero los temas complejos tienen una característica incómoda: no se van porque los ignores. Ahí siguen. Esperando decisiones serias.
Quizá ya es momento de pedir algo distinto, y decirlo sin rodeos: menos espectáculo y más sustancia; menos distractor y más responsabilidad; menos miedo a la complejidad y más capacidad para enfrentarla.
Porque la caja china podrá entretener a unos cuantos, pero no ha resuelto —ni resolverá— un solo problema de este país. Y, francamente, ya no podemos darnos el lujo de vivir distraídos.
Especialista en temas de Desarrollo y Planeación
@gabysalido
