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Análisislunes, 26 de enero de 2026

La banqueta no tiene preventa

El Estadio Azteca es sólo una sucursal de la FIFA, el Mundial, el que tiene pulso y huele a grasa de suadero, se va a jugar en los barrios.

La apropiación del asfalto es la forma de hackear el sistema. Mientras la FIFA vende “experiencias” empaquetadas en hoteles de cinco estrellas, el chilango convertirá la jardinera pública en su tribuna.

Ahí es donde ocurre la magia logística que la FIFA no entiende. Es el vecino que saca la bocina a la banqueta, el local que improvisa una pantalla con una sábana y el puesto de tacos que se convierte en el centro de prensa de la cuadra.

​Al final, el futbol en la CdMx siempre ha sido un deporte de asfalto. El estadio es el monumento, pero el barrio es el templo.

Este fenómeno de toma de las calles revela la verdadera naturaleza de la Ciudad de México: una metrópoli que, a pesar de sus grietas y su desigualdad, encuentra en el futbol el pegamento para restaurar su tejido social.

Especialista en temas de Planeación y Desarrollo

@gabysalido

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