Napoleón Bonaparte (1769- 1821): “Aquí yace Napoleón, el emperador”.
Abraham Lincoln (1809- 1865): “Ahora pertenece a los siglos”.
John F. Kennedy (1917- 1963): “Pregúntate no qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”.
Oscar Wilde (1854- 1900): “Un beso puede arruinar una vida”.
Donatien Alphonse François de Sade, conocido como el Marqués de Sade (1740- 1814): “Si no viví más es porque no me dio tiempo”.
Martin Luther King (1929- 1968): “Libre por fin. Libre por fin. Gracias Dios Todopoderoso. Soy libre por fin”.
Jean-Baptiste Poquelin “Molière” (1622- 1673): “Aquí yace Molière, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien”.
Juan Sebastian Bach (1685- 1750): “Desde aquí no se me ocurre ninguna fuga”.
William Shakespeare (1564-1616): “Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos”.
Alejandro III de Macedonia “Magno” (356 a. C – 323 a. C): “Una tumba es suficiente para quien el Universo no bastara”.
Alfred Joseph Hitchcock (1899-1980): “Esto es lo que les pasa a los chicos malos”.
George Gordon Byron “Lord Byron” (1788-1824): “Aquí se posan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad, y todas las virtudes de un hombre sin vicios”.
Miguel de Unamuno (1864-1936): “Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”.
Orson Welles (1915-1985): “No es que yo fuera superior, es que los demás eran inferiores”.
Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832): “Luz, más luz”.
Sir Winston Churchill (1874- 1965): “Estoy listo para encontrarme con mi Creador. Si mi Creador está preparado para la gran prueba de conocerme es otro asunto”.
San Agustín (354- 430): “Nos has hecho para ti Señor y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en ti”.
Lucio Anneo Séneca (4 a. C.- 65 d. C.): “Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar”.
Cayo Valerio Catulo (84 a. C- 54 a. C): “Los soles se ocultan y pueden aparecer de nuevo pero cuando nuestra efímera luz se esconde, la noche es para siempre y el sueño, eterno”.
Fernando Pessoa (1888- 1935): “Vengo del rumbo de Beja. Voy hacia el centro de Lisboa. No traigo nada y no encontré nada. Cansancio anticipado de no encontrar nada, mi nostalgia no es por el pasado ni por el futuro. Dejo escrita en este libro la imagen de mi muerto designio: Fui como la hierba y no me arrancaron”.
Hans Christian Andersen (1805- 1875): “El alma que Dios creó a su imagen es insostenible, no puede perderse nuestra vida terrenal; aquí es la semilla de la eternidad. Nuestro cuerpo muere, pero el alma no puede morir”.
Frida Kahlo (1907- 1954): “Viva la vida…”.