La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros inauguraron el primer Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar del país, ante empresarios y servidores públicos federales y estatales
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Como candidato, Salinas de Gortari propuso que su gobierno sería de política moderna. Llegó al poder entre reclamos de fraude por parte de Cárdenas. Entre otras acciones promocionó el Tratado de Libre Comercio (TLC). Que sería instrumento de mercado común entre Canadá, EU y México. El nuestro —dado su grado de desarrollo— solo pudo aportar materias primas, mano de obra y su inmenso mercado de consumo, porque carecíamos de avance científico, tecnológico y de capitales propios. Como socios, no había punto de comparación.
Pero somos el país del maíz, y esa fue la codicia del exterior. Maíz y frijol son la posibilidad enorme de enriquecimiento para los productores del norte; controlar su producción y venta era la estrategia del capitalismo. Materias primas y minerales también, pero ese es otro tema. Con ese tratado nuestros gobernantes decidieron subordinarnos al mercado gringo. Hasta 1993 fuimos autosuficientes en maíz; en 1994 entró en vigor el TLC y los rebeldes chiapanecos, con su guerrilla, se levantaron en contra de ese instrumento.
En 1993 nuestro país comía el maíz que producíamos y también el frijol e, incluso, los sobrantes se vendían al exterior. Pero ahora, mirando en retrospectiva estos 33 años de integración económica regional, ha crecido el déficit en la producción y en las compras al país vecino.
En 1993 importábamos 70 millones de dólares en maíz y para 2025 fueron seis mil millones. Se subordinó la necesidad de nuestro estómago y la subsistencia al extranjero. El desmantelamiento productivo del campo es la ignominiosa factura que pagamos por ingresar “al primer mundo”.
Solo en ese renglón social —sin hacer cuenta de otros. Conjuntamente, se impuso a México la privatización de las tierras ejidales y los monopolios foráneos las han acaparado. Ese abandono a los productores mexicanos ahora busca remediarse un poco con fertilizante, semillas y apoyos económicos entregados a cuenta gotas. Desapareció Conasupo que compraba cosechas y el coyotaje ha proliferado.
Pero grandes extensiones están incultas. Lo urbano le está ganando el espacio a los sembradíos. Los amigos de Atltzayanca relatan que ahora los apoyos son pocos y espaciados, raquíticos y a destiempo, y que sembrar maíz no deja para vivir, porque el valor de la cosecha, con frecuencia, no paga los insumos. Más aún, en ese tratado, está la obligación de que el precio del maíz lo fije la bolsa de valores de Chicago.
Por ello, ha proliferado la pobreza, el abandono de las tierras, la emigración al país vecino y el acaparamiento por empresas extranjeras. En síntesis, ahora no producimos lo que nos comemos. No obstante, los vecinos presionan legalmente para que México les compre su maíz amarillo —para engordar ganado— y el maíz trasgénico —que es cancerígeno. ¡Ahí te hablan Carlos…! Porque este señor, como ejecutivo, orquestó el entramado institucional que desnacionalizó al campo, lo descapitalizó y subordinó nuestra dieta al extranjero.
¡Ahí te hablan Carlos…! No te hagas que no oyes ni ves, porque las truculencias del poder que encabezaste, rompieron aquello que los sociólogos denominan el tejido social y condujo a las nuevas generaciones a la emigración o a la violencia que hoy nos azota. Además, cocinó el caldo de cultivo para que, por estos días, las carreteras de Tlaxcala y de México padezcan cierres de circulación a causa de las inconformidades. ¡Tienen toda la razón!, porque subsisten en la precariedad y en el abandono. Viven atrapados en una alianza supranacional que los sangra y subordina, envileciéndolos y todo el país vive atado en esta materia a las decisiones del exterior.
Este estado de cosas a los vecinos les conviene, por eso han frenado el desarrollo de la ciencia y la tecnología. La pobreza nuestra también les conviene, porque disponen de mano de obra barata. Mirando en retrospectiva, su política moderna don Carlos ha sido regresiva y ahora todo esto resulta propicio para los oportunistas caza votos que están a la expectativa queriendo regresarnos al pasado y azuzan cualquier motivo de inconformidad a favor de ellos. ¡Ahí te hablan, Carlos…! Explícale convincentemente a esta tierra del pan de maíz, por qué y para qué tu gobierno tomó estas decisiones.