Lunes de mole prieto…
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión¡Mañana intensa la del lunes 13!... ¡Muy intensa y calurosa!... siete cazos de cobre -siete mil 700 litros en total de mole-, la leña crepitando e hirviendo la comida. Miles de asistentes a este platillo popular del barrio más tradicional de Chiautempan. Fue la familia Xochitiotzi -ramas frondosas del fornido árbol que sembraron don Telesforo y doña Juanita, de linda memoria- en el mero corazón de San Onofre; sus hijos, Panchito, Adolfo, Javier, Andrés, Dulce y los descendientes de la difunta Gloria, cumplieron con generosidad y amor por lo suyo -¡toda una población celebró con bombo y platillo!- la comunidad barrial colaboró, con entusiasmo.
Cuatro grandes tambos de tamales. ¡Mmmmm exquisitos! La matanza de 15 cerdos, la leña, los hoyancos para fogones en la tierra. El apayanado de lomos mantecosos, el maíz y las especias. El corteteo de la carne. Ollas y cajetes servidos para visitantes y colaboradores. El lavado de esos cajetes. La atención a los concurrentes. El reparto. Los cohetes que avisan -que ya hay mole- el inicio del festejo. Los músicos que ambientan, el teponaxtle tradicional. La repartición de los “traguitos” -se dice que son para cortar la grasa-. La bendición sacerdotal de los cazos. Toda la comunidad barrial presente y la ciudadanía por miles. La atención para los “foráneos” primerizos a esta fiesta. La recepción para quienes ausentes regresan a su tierra. Esto y más, hizo posible en este año, nuevamente el multitudinario convivio del mole prieto más afamado de la región. ¡El del barrio de los xinacates!
Festividad profano religiosa que presidieron los “nichitos” del Padre Jesús y de San Onofre -don Antonio Flores Gracia, en vida, donó al convento Franciscano una imagen de tamaño natural de San Onofre-. En fin, el pueblo disfrutó de este guiso y la “pachanga”. Degustado en cajetes de barro vidriado, digerido a sorbos con trocitos de puerco y tamales amantecados. Ocupó una tonelada de maíz. Omar Ramírez Zarate fungió como anfitrión, La Cotorra del alto fue el molero principal. El Pinto lavaba cajetes. Elia, nieta del Terror, muy atareada. El Señor de los Anillos meneando cazos. El Pajarito Palma y sus duplicados problemas amorosos. El Oso Corona, Oscar Solís, el Nico, el Cínico soñando que se les “hace” y tratando de ser simpáticos y platicadores. Barbosa y sus sueños guajiros de que regresa al sillón municipal, -el santanero descreído solo escucha y con ellos se divierte-.
¡Gente… mucha gente!... Don Rene Corona y sus amigos. Desde las siete de la mañana la fila enorme de cuadra y media para comprar. El mole se acabó alrededor de la una de la tarde. Mas de 500 no alcanzaron a probarlo. ¡Un gentío tremendo!... Pero los que comieron, cajete en mano, todo gratis, mole, tamales y su “chínguere” -comí hasta reventar, me reembriagué y mi cartera intacta, dijo algún gorrón-. Los cooperados de las diferentes comisiones se llevaron sus ollas de mole con generosa dotación de carne, tamales en una bolsa mandadera de plástico grueso.
A las 14:00 horas las comisiones ya estaban a medios “chilaquiles”, ya todo lo veían borroso. El mezcal de muy buena calidad, auténtico y ahumado de origen. Botellas de diferentes marcas -más gañotes que botellas-, por la tarde, ya el “mundo estaba resuelto en sus problemas” entre diferentes temas, entre plática y plática, copita en mano, se ventiló desde la gubernatura y su próximo relevo, el sillón municipal y los suspirantes, y también la conducta de la actual munícipe, el puente en construcción y sus proyectadas canchas de futbol. Se comentó la vida vecinal y personajes. ¡Bueno!, también se comentó la tormenta de la tarde anterior y la verbena, que se llenó de notas musicales entre estruendo de castillos, y una tempestad que no amainaba -no es que me guste el chisme, porque quién soy yo para criticar- tocaron y tronaron, entre muéganos, pepitorias, chalupas y pambazos mantecosos, hermosas interpretaciones musicales los músicos mixtecos y poblanos.
Este fue el transcurrir de la tarde dominical humedecida por la tormenta, y un lunes de jornada molera san onofreña, y la más esperada de las pascuas. ¡Lunes 13 de abril del 2026!... en que el barrio costumbrista xinacate dejó huella que seguramente será recordada por el cronista caprino, El Chivo, en el papelote del carnaval 2027. Hasta aquí la reseña de este día memorable, en donde El Pajarito Palma, ya muy chapeado, a medio día bostezaba mascullando sus aflicciones amorosas, de partida doble. Fue un gran día de festividad histórica en este pueblo costumbrista tradicional y moleprietero.