El inmueble, que inició como finca y luego fue una emblemática fábrica textil, hoy es un centro artístico, símbolo de la transformación, la resistencia y la riqueza cultural de Apizaco
El cantante inició la noche con una semblanza sobre su trayectoria musical, saludó a sus seguidores y recordó su visita al estado hace 22 años durante una presentación en el palenque
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¡Siempre novedosos!... quienes gobiernan pretenden posicionar la marca “Hecho en Chiautempan”, esto suena mercantil. Pero bueno, nuestra vida es de comercio. Además, así son estos tiempos. Bajo esta óptica existen muchos, pero muchos, “hechos” innegables, acontecimientos pasados, presentes e ilusiones que quisiéramos fueran realidad. En esta “micro nación del mole gris”, de los alabarderos y de las camadas, hay “hechos” innegables.
Quizás sobresale que “somos muy generosos”. Porque, cada tres años, una pandilla de rufianes se apodera de los dineros públicos y engorda a su “ganado”. Otro “hecho”: somos muy fiesteros, tanto, que han “hecho” lo imposible por matar a nuestra feria anual, pero esta se ha resistido. “Hechos, muchos hechos”… van otras muestras. Los muéganos en papel de estraza, las pepitorias panelosas, las chalupas de pascua, los tacos mantecosos de El Llanito. Algunos “hechos” que nunca se esclarecerán: los trinquetes del “carnitas”, los oscuros manejos de las rentas del patronato Díaz Varela, que construyó locales hoy en el abandono.
La memoria de esta tierra se conserva en una invaluable colección llamada “los ahorcados”, papelotes de redacción popular que, en su tiempo, narraron lo inenarrable y que desternillaron de risa a los santaneros. Ese “papelote”, obra literaria del “cien” y del “sin cejas”, hoy elaborada por Rogelio, buscada y leída con avidez, antes fue don Moy Corona, “Pata de Nudo” y muchos compañeros, quien al calor de un traguito y apapachados por “don Lauro” redactaban esa memoria anual, donde satirizaban y condenaban al “reo horrible”, a la respetable dama María “Machetes”, quien juraba y perjuraba venganza en contra de los burlones. Memoria escrita que el pueblo leía con calma en la tranquilidad del hogar. En ella, hasta la jerarquía eclesiástica también “bailó”. Ese gran santanero “don Luis” debió intervenir para tranquilizar al pueblo en contra de los burlones.
“Hechos de siempre”: los moles prietos en cada barrio. “Hecho” actual: el “moderno” edificio municipal con “alberca subterránea”. “Hecho” presente: una “blanca paloma” al mando, apurada por recuperar lo invertido. “Hechos” del pasado que añoramos: esa organización de beisbol irrepetible, “chamacos” que ahora ya es leyenda. El tigrillos de San Onofre. Los bailes de feria tan rumbosos e inolvidables. “Hechos actuales”: la organización de alabarderos y su extraordinaria fe. Las procesiones piadosas. El elefante blanco que fue estación de tren y sus fallidos servicios de salud municipales, abandonados por que no son “nego”. Una céntrica plaza que no termina de construirse. Un monumento a la bandera que a nadie estorbaba, pero que fue derruida. Un monumento a la madre en el parque La Paz demolido.
Hay “hechos” inexplicables, como ese de olvidar a los tejedores y en cambio honrar a la mujer hilandera. “Hechos” en el olvido: nadie recuerda a aquellos que lavaban lana en el Río de los Negros y luego hilaban a mano para tejer. “Hechos” históricos: las viejas fábricas, máquinas de madera que llegaron a tener tecnología mundial de punta -los portentosos telares Sulzer-. “Hechos” anhelados: un mercado de altura en donde se conjuren posibles estallidos por gas mal manejado.
“Hechos” que quisiéramos erradicar: esas mafias burocráticas municipales, donde los “jefecitos” de cada dirección llenan sus bolsas con los trinquetes a la vista del pueblo. “Hechos” por aclarar: cómo se manejan los ingresos del estacionamiento del auditorio -abracadabra, nada por aquí nada por allá-. Qué se hará con los locales abandonados del Díaz Varela en la vía corta.
“Hechos” lamentables: los obreros de Telafil que costearon un parque Hidalgo, hoy ninguneado, con una bomba de agua danzarina perdida, invadido cada que quieren por negocios ambulantes, de prados destruidos. El sufrimiento vial que diario padecemos para entrar a la cabecera. Insoportable, tedioso, sin rumbo ni solución, sin autoridad que ponga orden. Caóticas combis que se estacionan donde quieren. Patrullas que infraccionan a diestra y siniestra. Un Río de los Negros antaño cristalino, y que hoy conduce miasmas y contaminantes -aporte nuestro al río Zahuapan-.
Parece buena la intención de crear una marca “Hecho en Chiautempan”. Hay muchos aportes buenos, otros no tanto. Pero seamos justos, lo “hecho en Chiautempan” tiene facetas. Esta es una tierra trabajadora, comercial, imaginativa y creativa que ha dado muestras en su historia reciente y pasada que lo “hecho en Chiautempan” trasciende al espacio y al tiempo.