Análisisjueves, 8 de enero de 2026
¡Cabañuelas de mal agüero!...
(“Garrapateadas”)
ÚLTIMAS COLUMNAS
Más Noticias
COLUMNAS
CARTONES
LOÚLTIMO
Newsletter
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
(“Garrapateadas”)
¡Las cabañuelas del clima pintan bonito!... pero borrascosas las del horizonte internacional. “En lo que cabe” (expresión muy popular). Se anuncian meses venideros agradables. Sufrimos el frío de enero. Pero abrigándonos todo se supera. Pasó diciembre y sus fiestas. En enero entre jugueteros y rosqueros le dieron el último “fregadazo” a la economía familiar. Ayer jueves ocho escurrió la gélida escarcha matutina.
Andamos encimados de ropa, caminamos como “pingüinos”. Pero el horizonte mundial perfila un enero borrascoso. Su atmósfera bélica es preocupante. Sobrevuelan las aves de rapiña, mensajeras de guerra, ambiciones y maldades. La violencia se disfraza y luego se descara.
Aves de oscuros plumajes anuncian ambiciones, maldad y crimen, codicia, despojo y secuestro. No hay respeto a las fronteras ni a los pueblos. La mentira predomina en el mundo. El vandalismo es estandarte de guerra —¡no aprendemos como raza humana!. La civilidad se olvida, asoma la barbarie y aquellos ciclos de guerra retornan.
Desde Roma han pasado dos mil años. Imperio cuya máquina de guerra cruzó fronteras. Extendió carreteras, perfeccionó la barbarie, pero creó el derecho y le daba ciudadanía a los conquistados. El ius civitas para los suyos. El ius gentium para los ajenos. La costumbre y la razón de sus normas sociales siguen en los códigos de occidente. Es la herencia de un imperio que conquistó, saqueó, pero al final se derrumbó.
La vida humana es una rueda de molino que las aguas del tiempo mueven. En el siglo anterior dos guerras europeas destruyeron al viejo mundo. El desquiciado del suástica se montó en el malestar del vencido –belicoso, ingenioso y trabajador— y llevó a los teutones al desastre. Pasada la hecatombe, los pueblos crearon organismos supranacionales, se dijo que para regular la vida planetaria, aunque hoy no sirvan para nada, porque se ha iniciado la destrucción, como si lo humano apestara. Como si disfrutáramos el sufrimiento ajeno. Pareciera que la nave de la razón se enfila al precipicio.
El gran vencedor de la segunda guerra desató la fuerza del átomo y también las puertas del infierno. Destruyó, amenazó y sometió, la felicidad del género humano no importa, ¡no aprendemos! La fuerza atómica al servicio de los amos que someten. ¡Mejor no tener riquezas naturales!, porque vendrá el matón del barrio y se las robará, te someterá y hasta te secuestrará. Que desgracia.
Europa sabe mucho de esto, ahora son tres las fuerzas mundiales en escena. Pero el valiente del barrio ya se quitó la máscara: “yo controlaré el petróleo venezolano”. El ingenio humano desarrolló armas pensando en su felicidad, pero se usan para la maldad y el predominio. ¡La sartén por el mango, la pistola por el gatillo, el cañón por la cartuchera! Los dueños del dinero, en la comodidad del imperio ordenan y esperan, despojan y acumulan. ¡Que nadie tenga salvo ellos! ¡Pero nada es para siempre!
El nuevo comercio mundial tiene un gerente asiático que comercia en el planeta entero. Creativo, trabajador, incansable, sobresale y exporta. Ese comercio mundial es el que estorba. ¡Occidente es nuestro! Pero emergen potencias nuevas, porque el mundo es así. Habrá de caer el imperio que hoy predomina, porque nada es para siempre. Pero en su caída multiplicará la violencia, tecnología bélica le sobra. ¡Ni modo!... el horizonte mundial de este año amaneció teñido de violencia, cañonazos muerte y secuestros. La rapiña surca los cielos.
La riqueza de los demás es oportunidad de saqueo. Nada lo detendrá, salvo el fin de su ciclo histórico, porque nada es eterno. ¡Qué importa la costumbre y la razón en el derecho, la fuerza y la ambición hacen de la ONU, puro bla bla. La OEA ni se asoma. El valiente del barrio y sus petroleros decidieron rehacer los activos financieros gastados en guerras preventivas y en el aparato policiaco de control mundial.
América y México viven en la amenaza. Los energéticos, sus minerales, sus tierras raras, su litio, son codiciados. La vida humana no importa, tampoco las fronteras ni las soberanías. El derecho internacional al servicio del poderoso y en contra de los débiles. Los jueces del imperio se visten con la toga mundial y juzgan las mentiras. No importa que el mundo se escandalice o reclame. Así son los imperios, cuando presienten su final. Cuando les anuncian el desahucio. Cuando el frío de la tumba los acecha. Se tornan peligrosos como nunca.
Hoy México vive amenazado y lo increíble, hay mexicanos que verían con buenos ojos los vuelos invasores y el secuestro. Quieren el poder –México es nuestra área de saqueo y no de ustedes- ¡No! este es un año que no anuncia la paz mundial. ¡Pero ya sabemos! Al mal tiempo buena cara. Habrá de brillar el sol por sobre la tormenta y aunque tarde, la felicidad es promesa que habrá de cumplirse. Por lo pronto esta columna ya “garrapateó” el presagio de unas cabañuelas de oscuridad. Y ahí se las dejo, a ver quién logra descifrarlas.