El Ayuntamiento de Tlaxcala fortalece la infraestructura deportiva y genera condiciones para que niñas, niños y jóvenes desarrollen su talento en espacios adecuados
Proyectan concluir a finales de marzo la obra de restauración de esta vialidad capitalina; este tres de marzo abren la circulación en la avenida Ocotelulco
El proyecto de divulgación científica incluyente busca visibilizar referentes y abrir espacios donde la diversidad no sea objeto de estudio, sino voz activa en la construcción del conocimiento
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¡Tan friolento como siempre!... ¡tan acelerado como nunca!... ¡tan esperado por todos! Qué distinto el “hoy”, comparado con el antier. Ese año pandémico que nos confinó a una navidad de “encarcelados”. Este “hoy” es fresquecito –porque es de “hoy”-, y somos afortunados al tenerlo. Pero irremediablemente encierra aspectos propios de estas fechas. Las circunstancias son distintas y también los medios para resolverlas. El “hoy” -ocho de diciembre- es de fiesta para las “Conchitas”, y el doce para las “Lupitas”. Y sigue la retahíla de festejos y compromisos –más los de cada quien; los XV de la prima, la boda del compadre, la comunión del ahijado. Etc., etc.-. Es diciembre y el “chorizo” de festejos no cesa. Al llegar Nochebuena ya cargamos dos kilos más de menudo intestinal.
EL HOY ES OTRO TEMA: parece que ya se le tranquilizaron los “crótalos” al vecinito del norte, o nuestra mandamás ya encontró la forma de apaciguarlo. Un poco, sus cotidianas amenazas han menguado, ¡qué bueno!, ya no sabíamos para dónde hacernos. Ahora delira que todo el continente es suyo –la doctrina Monroe ya feneció-. Los “tres del norte” –TLCAN- se reunieron en el sorteo de la FIFA. Se apapacharon, se dijeron lo “público” y también lo “privado”. Al presidente estadounidense le colgaron su corcholata “mundial de la paz”. Se repartieron el rol de juegos, a México le tocó la comodidad de aparentes contrarios debiluchos y soñamos que vamos “a comer pichón”. Pero mucho cuidado, porque la “criada puede salir respondona” o “gato encogido, brinco seguro”. Nuestros jugadores ya se disfrazan de mundialistas, como siempre. Televisa los pastorea –es dueña del negocio, no es un deporte-. Cada mundial soñamos, y cuando nos eliminan, rumiamos la decepción –“triste mi calavera, hasta un perro pasó y me mió”-, así es nuestra esperanza, reverdece, pero no da frutos.
EN OTRO ORDEN DE IDEAS, se hizo la gran concentración en CDMX, y quedó claro que los de la “cachucha azul” y compañía no organizan ni siquiera un desayuno de parentela. No sabemos quiénes –pero imaginamos- estallaron un coche bomba en Michoacán, como bienvenida para la nueva fiscal federal. Ya amainaron los cierres de carreteras. Los “reyes del agua” ya no podrán revenderla ni heredarla y tendrán solo las concesiones indispensables –“¿se acabarán los vivillos y abusivos?”-... y SIGUEN LOS TEMAS NAVIDEÑOS PARA LA REFLEXIÓN.
¿Usted sabe por qué en la alta política seguimos viendo las mismas “jetas”? UNA, porque son plurinominales, y DOS, porque los partidos políticos son franquicias y tienen dueño, “primero ellos, luego ellos y siempre ellos”. Dicen los de la cachucha azul que “para salvar a México” abrirán sus candidaturas a la ciudadanía. ¡Sí chucha, cómo no, y tus calzones de que sabor los quieres! Pensarán que nos chupamos el dedo. Estamos cansados de la demagogia. TRES, entre partidos políticos y sistema electoral se gastan miles de millones. Dinero a la basura porque todos sabemos cómo se reparten las candidaturas; se aparenta que se eligen, como dizque se “legitiman”. Para que la ciudadanía se trague el cuento de que “salieron electos”. Esto, para que usted no ande creyendo en Santa Clos o en los Reyes Magos— antes de “reyes” están los santos inocentes.
Muy bien estimado lector, si usted logra descifra lo escrito, significa que conoce el lenguaje popular de nuestra tierra, pero si no, le aconsejo que tome cursos intensivos en el tianguis sabatino hasta que se actualice en el vocabulario popular. De lo anterior, se colige (palabreja dominguera) que se precisa la reforma electoral. Los “vivillos” dicen que “no”, las mayorías opinan que “sí”.
Usted amarre cabitos y prenda sus series navideñas, prepare los cacahuates y la magra cena, y le deseo que pase un diciembre feliz, porque hasta en la necesidad se puede ser dichoso, y dejemos que sigan los sueños guajiros de algún junior que quiere la gubernatura, o alguna “blanca paloma”, una diputación federal. Aunque de los dos no se haga uno que satisfaga los anhelos del pueblo. Y ni modo, ¡usted perdone!, ¡si me equivoqué en mis opiniones, es de mi exclusiva responsabilidad!