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Hoy por hoy, la noticia internacional de mayor relevancia es la detención del dictador venezolano Nicolás Maduro Moros, quien después de ostentar el poder total desde el 5 de marzo de 2013 hasta la fecha, prolongando el “chavismo” impuesto en Venezuela por el militar Hugo Rafael Chávez Frías, quien llegó a la presidencia a través de la vía democrática en 1999.
Nicolás Maduro fue acusado en 2020 por Estados Unidos de cargos que incluyen conspiración narcoterrorista. / Foto: Reuters
Prácticamente desde que llegó al poder, Nicolás Maduro ha sido considerado por amplios sectores de la comunidad internacional, organizaciones de derechos humanos y analistas políticos, como un dictador tirano por una serie de prácticas y hechos sostenidos en el tiempo que contradicen los principios básicos de una democracia.
¿Por qué Maduro se ganó el mote de dictador tirano? Veamos algunos datos: Aunque llegó al poder tras la muerte de Hugo Chávez, su reelección en 2018 fue ampliamente cuestionada por falta de elecciones libres, justas y competitivas. No hubo observación internacional creíble, se inhabilitó a candidatos opositores y se manipuló el proceso electoral. Esto provocó que muchos gobiernos de todos los continentes desconocieron ese mandato.
Durante su gobierno, Maduro anuló los poderes públicos: El Tribunal Supremo de Justicia responde al Ejecutivo, la Asamblea Nacional electa en 2015 (de mayoría opositora) fue despojada de funciones. Se impuso una Asamblea Nacional Constituyente sin referéndum previo, usada como instrumento de control político; esto eliminó los contrapesos institucionales propios de una democracia.
El brazo tiránico de Maduro lo documentan organismos como la ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que han documentado detenciones arbitrarias de miles de opositores, torturas y tratos crueles, ejecuciones extrajudiciales. Además del uso de fuerzas de seguridad y grupos armados civiles con entrenamiento de expertos cubanos para reprimir protestas, incluso la Corte Penal Internacional mantiene investigaciones por crímenes de lesa humanidad.
Por si esto fuera poco, Maduro utilizó al Estado para inhabilitar políticamente a líderes opositores, cerrar o controlar medios de comunicación, criminalizar la protesta social, forzar al exilio a políticos, periodistas y activistas. El régimen madurista creó mecanismos de control social, como el “Carnet de la Patria”, condicionando el acceso a alimentos, servicios y apoyos sociales a la lealtad política, una práctica típica de regímenes autoritarios. De la economía familiar de los venezolanos ni hablar, colapso total.
En pocas palabras, Nicolás Maduro es considerado un dictador tirano porque concentró el poder, se mantuvo mediante la represión, violó sistemáticamente los derechos humanos, anuló la democracia y gobernó sin legitimidad popular real, usando el aparato del Estado para perpetuarse en el poder a costa del bienestar de la población. Ahora enfrenta la ley en Estados Unidos.