Análisismartes, 27 de enero de 2026
Expediente Q / Bernal
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La cifra es clara y preocupante pero lo más importante es que se está haciendo algo al respecto; algo que muchos quisieron ignorar y dejaron crecer; cerca del 50 por ciento de los comercios que venden bebidas alcohólicas en Bernal operan sin licencia de alcohol ni de funcionamiento. No es un detalle administrativo menor ni una falta aislada, es un problema estructural que impacta directamente en la seguridad, la calidad del turismo y la imagen del Pueblo Mágico más visitado del estado.
El señalamiento hecho por el presidente municipal Iván Resendiz Ramírez es correcto y llega en este momento de definiciones. La suspensión y clausura de algunos establecimientos es un primer paso, aunque insuficiente frente a la magnitud del incumplimiento. Lo que viene ahora son las multas y clausuras definitivas para quienes no se regularicen y pretendan seguir en la falta de cumplimiento y no se trata de una postura radical, es la aplicación básica de la ley.
Bernal no puede ser un destino improvisado ni un corredor de fin de semana sin reglas, los originarios de la Peña denen de aquilatar que son un punto turístico consolidado que recibe visitantes nacionales y extranjeros, muchos de ellos atraídos por el monolito, la gastronomía y la oferta nocturna. Justamente por eso, permitir que la mitad de los negocios venda alcohol sin permisos es abrir la puerta al desorden, es correr riesgos innecesarios y fomentar una competencia desleal contra quienes sí cumplen.
Las licencias existen para garantizar condiciones mínimas de seguridad, horarios claros, control en la venta de alcohol y responsabilidad ante cualquier incidente. Un establecimiento sin permisos no responde ante nadie, no cumple protocolos y no ofrece garantías ni al cliente ni a la autoridad.
Hay una responsabilidad del sector comercial, si pretenden operar al margen de la normatividad no solo abarata el destino, lo degrada y genera una percepción de inseguridad y pone en riesgo la permanencia del nombramiento de Pueblo Mágico. Bernal puede y debe ofrecer diversión, consumo responsable y vida nocturna. Hoy la autoridad tiene la oportunidad de corregir el rumbo. Si no lo hace, el costo no lo pagarán solo los comerciantes clausurados, lo pagará todo la magnífica Peña de Bernal y su pueblo mágico.
2.4 millones de pesos cada una costaron las camionetas de la “Suprema Corte del Pueblo Sabio” no las usaran porque la burla y presión fue muy fuerte; en un país en donde viajar al extranjero, usar camioneta y teléfono móvil de última generación es lo que se evalúa, los resultados son cosas secundarias.