Análisisdomingo, 26 de octubre de 2025
¿Festividad inocente?
leonardolombar@gmail.com
ÚLTIMAS COLUMNAS
Más Noticias
COLUMNAS
CARTONES
LOÚLTIMO
Newsletter
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
leonardolombar@gmail.com
“Pastor: ¿Puede venir a hacer oración a mi casa? Mi niña no puede dormir en las noches. Ve duendes en el extremo de su cama, ya no quiere estar en su recamara y se pasa a la nuestra: tiene mucho miedo.” Llegando a la casa le pedí si me permitía subir a la habitación de la niña a lo cual accedió. Al entrar me llamó la atención que frente a la cama había un televisor pequeño con un estante y varios videos VHS. Me acerqué para poder leer los títulos: “El exorcista”, “La Profecía”, “La muñeca maldita”, se encontraban entre ellos. La respuesta era obvia: no sería suficiente “orar” en la casa y practicar una suerte de “limpia” con principios cristianos; había que deshacerse de todo ese material tóxico que había corrompido la mente de esa niña. Con cierto “coraje santo” les pregunté: - ¿Están dispuestos a tirar todas esas películas e incluso quitar la televisión de la recámara de su hija ? Los papás mi miraron como diciendo - ¿y eso qué tiene que ver?
Existe un mundo espiritual tan “real” como el material que vemos y tocamos. Solo que la mayoría de nosotros ya nos hemos hecho insensibles al mismo. En estado natural los niños son mucho más sensibles a esta realidad, de ahí que lo que decía ver esta niña le causaba tanto temor y el tormento al que estaba expuesta realmente le generaba una angustia insostenible. Peor aún, existe hoy una especie de “terror inocente” que pretende “divertir” aunque lo que logra es “pervertir”. Pervertir la mente de nuestros niños, a través de una supuesta “festividad inocente” que ni siquiera tiene raíces en nuestra cultura hispanoparlante. El gran problema es que como sociedad ya hemos “normalizado” el miedo; al punto de que existe una especie de “estética del horror” tan vulgar, que ha llevado incluso al colmo de que algunos paisanos residentes del otro lado a decorar sus casas con cuerpos mutilados, eso sin contar los que pasean sus carros por la entidad con simulaciones de balazos y brutales asesinatos.
Aquel día en esa fría casa de Jardines pude percibir el sufrimiento de una madre por su hija, pero también una oportunidad para desenmascarar al enemigo de nuestras almas: “Si la Buena Noticia que predicamos está escondida detrás de un velo, solo está oculta de la gente que se pierde. Satanás, quien es el dios de este mundo, ha cegado la mente de los que no creen.” (2 Corintios 4:3-4 NTV)