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Este martes durante un trayecto en el centro de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum fue víctima de acoso callejero por parte de un individuo que sin mayor problema se acercó a ella por la parte posterior, intentó abrazarla y darle un beso, en el mismo momento en el que realizó algunos tocamientos; algo que es totalmente reprobable por muchas razones, la principal, porque es mujer y merece todo el respeto, pero más aún por tratarte de la titular del Ejecutivo Federal, a pesar de que hay quienes han mencionado que pudo haber sido un montaje, definitivamente no lo creo así, porque de ninguna manera lo necesita, pero si imaginamos que si esto le pasó a la Presidenta que se supone está vigilada, qué se podrá esperar lo que le sucede a millones de mujeres en el país que diariamente viven estos lamentables episodios en el trayecto a sus escuelas, trabajos o actividades diversas, quienes definitivamente se encuentran en total indefensión.
Supongo que deberá existir preocupación por el equipo encargado de la seguridad de la Presidenta, pues no es posible que un tipo de acerque con esa facilidad, sin saber incluso con qué intenciones, si esto que realizó definitivamente es reprobable, imaginar que le hubiera hecho daño sería terrible. Quizá la desaparición del Estado Mayor Presidencial durante la época de López Obrador fue de las decisiones más absurdas que pudo haber tomado, porque precisamente el trabajo de dicha área era la protección del Ejecutivo Federal, si bien pudieron haber ciertas modificaciones para que no se excedieran en sus funciones, es importante que nuestro país tenga la certeza de la seguridad de quien manda en México, a pesar de que la postura de la Cuarta Transformación es la de estar “cerca” del pueblo, me parece que es riesgo es alto e innecesario. No vale la pena seguir arriesgando más a Claudia Sheinbaum.
Otro tema, que también me parece grave, es el hecho de que ni siquiera el individuo que acosó a la Presidenta fuera detenido en el momento, sino que fue hasta que el tema se “viralizó” y se exigió su detención, fue que las autoridades de la capital del país reaccionaron, porque según informó ayer Sheinbaum Pardo, el tipo siguió acosando en esa misma zona. Ya por la tarde se reportó su detención y también se confirmó que la “inquilina” de Palacio Nacional presentó una denuncia, una decisión acertada, porque se debe poner el ejemplo de que esto tiene sus consecuencias; ahora, será importante también que las autoridades judiciales de los tres niveles de gobierno en todo el país atiendan este tipo de denuncias, porque en muchas ocasiones solo se quedan ahí, ocupando espacios en los escritorios de los ministerios públicos.
En el caso de nuestra entidad, ya se ha hecho lo propio desde el Congreso del Estado, según una declaración de la diputada Sughey Torres, quien habló de una iniciativa que propone castigar de entre dos a cinco años a quienes resulte responsable de acoso callejero, porque las cifras de mujeres que han padecido este tipo de violencia en las calles asciende a más del 80 por ciento, y donde seguramente en muchos casos no existe la denuncia correspondiente porque no hay confianza en que haya justicia, o porque los trámites burocráticos resultan más cansados. Ojalá que existan compañas y mecanismos para que las mujeres tengan la confianza de acercarse y denunciar, y que los responsables asuman sus consecuencias.
Creo que los legisladores federales y estatales de todo el país, en lugar de tratar de politizar todo en tribuna, y sacarse sus “trapitos” al sol como ocurrió con Lily Téllez y Gerardo Fernández Noroña, los ciudadanos exigimos que se pongan a trabajar en temas que verdaderamente importan, como el caso de tipificar como delito en el código penal el acoso callejero, y que haya sanciones ejemplares para quienes lo cometan, se trata de proteger a nuestras mujeres, porque todos tenemos una familiar o amiga que ha padecido este tipo de violencia. Ojalá para esto sí den resultados.