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Aquel 23 de marzo de 1994 quedará grabado en millones de mexicanos que aún recordamos que en el noticiero nocturno de una de las principales cadenas de televisión a nivel nacional, se confirmaba la muerte de quien hasta ese momento fue el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, luego de recibir un disparo en la colonia Lomas Taurina en la ciudad fronteriza de Tijuana. Más allá de la verdadera responsabilidad de quien ha estado preso como autor material, Mario Aburto, o de quien ordenó su ejecución, donde probablemente nunca conozcamos la realidad, el asunto es que los ideales del abanderado tricolor aún se siguen viendo en nuestro país, 32 años después de la tragedia hay cosas que, las familias en este país, no hemos visto que se cambien, solo se han transformado en políticas públicas que podrían “aligerar” la carga, pero que no solucionan el problema de la falta de oportunidades en el territorio nacional.
Colosio también advirtió sobre un México de instituciones débiles y de poder concentrado, donde las decisiones no siempre respondían al interés ciudadano, y 32 años después, el país ha transitado por distintas fuerzas políticas, pero la tentación del control sigue siendo la misma, y una clara muestra es la propuesta de Reforma Electoral, donde el actual régimen busca precisamente tener todas las “riendas”; cambian los colores, cambian los nombres, pero las inercias permanecen, centralización del poder, debilitamiento de contrapesos y una narrativa que busca justificar decisiones desde la cima. Lo preocupante no es solo que esto ocurra, sino que se normalice con el paso de los años, que los mexicanos lo veamos como algo común no sería un avance democrático, sino un estancamiento político en distintos momentos de nuestra historia; de hecho ha habido solo cambios en lo electoral, pero sigue en deuda en lo institucional, y eso es precisamente lo que Luis Donaldo advertía.
Otro de los ejes del pensamiento de Luis Donaldo Colosio, fue la falta de oportunidades, especialmente para los jóvenes; hoy esa realidad sigue golpeando a millones de familias, porque si bien existen programas que buscan incorporar a los jóvenes al mercado laboral o a la educación, el problema de fondo es la falta de crecimiento económico sostenido que genere empleos bien remunerados, porque no basta con transferencias económicas, se requiere una estrategia integral que impulse la productividad y la inversión, porque mientras no haya condiciones reales de movilidad social, el país seguirá atrapado en un ciclo donde el esfuerzo individual no necesariamente se traduce en progreso, y eso termina minando la confianza en el sistema, y cimenta una dependencia del gobierno, convirtiéndose en políticas paternalistas.
Quizá uno de los contrastes más claros entre el México que describía Colosio y el actual, es la distancia entre el discurso político y la realidad cotidiana a la que nos enfrentamos los mexicanos; hoy más que nunca, la narrativa oficial intenta construir una percepción de bienestar generalizado, pero los indicadores y la experiencia diaria cuentan otra historia; la inseguridad, la precariedad laboral y la falta de acceso a servicios de calidad siguen siendo parte del día a día de millones de mexicanos. Colosio hablaba de un país que exigía verdad; hoy, esa exigencia sigue vigente, porque no se trata solo de gobernar, sino de reconocer los problemas sin maquillarlos, para poder enfrentarlos con seriedad, pues la interpretación que los gobernantes le han dado a estas cifras los últimos años, dista mucho de una realidad que no solo se vive, se siente y se padece, como la falta de medicamentos, por poner solo un ejemplo.
Hoy la memoria de Luis Donaldo Colosio Murrieta está más viva que nunca, no solo porque pudo ser el Presidente en el que muchos creían, sino porque simple y sencillamente fue un adelantado a su tiempo, su visión de país ha sido siempre la correcta, México sigue teniendo hambre, no solo de alimento, sino de justicia, oportunidades y verdad. Y mientras eso no cambie, la deuda seguirá vigente.