Un rasgo de los mercenarios con preparación militar –como los Kaibiles guatemaltecos y los militares colombianos con experiencia antiguerrilla— que operan para la delincuencia organizada en México, es su conocimiento del uso de la información y la propaganda. Poco se conoce del aseguramiento de documentos y manuales de este tipo que se han realizado en los últimos años en campos de entrenamiento de grupos criminales, como el autodenominado Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En informes de inteligencia militar a los que se tuvo acceso, ha quedado registrado el nivel de conocimientos que tienen para el planteamiento y realización de operaciones sicológicas y tácticas de sabotaje.
El domingo 22 de febrero a la par de las operaciones coordinadas de bloqueos carreteros, ataques a comercios, fuga de reos como el ocurrido en Puerto Vallarta, agresiones a bases de la Guardia Nacional en Jalisco y un caso documentado de empleo de coches bomba, generadas tras la operación para capturar a Nemesio Osegura Cervantes El Mencho, se lanzó también una operación de desinformación que tuvo su cauce natural en las redes sociales.
En los manuales de guerra irregular y de operaciones de la información, se señala que el ciberespacio y las redes digitales por “la facilidad de acceso, escaso control, anonimato que proporcionan, bajo costo y la rápida difusión (…) pueden ser explotadas por personas o grupos antagónicos para afectar las operaciones” y con ello generar temor y confusión en el entorno donde se realizan.
En las primeras dos horas tras conocerse el operativo militar, las redes sociales comenzaron a diseminar “contenidos audiovisuales sin descripción, sin verificación y fuera de contexto”. Fotos y videos que circulaban no precisaban su origen y no era posible saber si ocurrían en Jalisco o eran reacciones de la delincuencia organizada en otros sitios. Tampoco era posible discernir si era material de archivo “reutilizado estratégicamente para amplificar la narrativa de la ola de violencia en el país tras la captura de El Mencho. El caso más ilustrativo ocurrió con el aeropuerto de Guadalajara, donde varios medios, periodistas y comentaristas en general, compartieron imágenes sin explicar por qué se veían personas corriendo en el lugar, más tarde circularon imágenes de un avión en llamas creadas con IA, de acuerdo con un análisis sobre la “velocidad y alcance de la desinformación” tras la captura de El Mencho, realizado por el Observatorio de Medios Digitales del Tec de Monterrey.
Los sucesos de Jalisco fueron acompañados de una operación de desinformación parecida a la que ocurrió en octubre del 2019 en Sinaloa durante el llamado Culiacanazo, pero que la superó en dimensión geográfica, operaciones de sabotaje y ataques mortales a bases militares. En esta ocasión fueron más las cuentas y medios que difundieron contenido manipulado, fuera de contexto, imágenes alteradas con IA, reportes engañosos para inducir teorías conspirativas y conclusiones sin sustento. Abonó a esta estrategia el vacío de autoridad que no apareció para informar sobre el curso de los acontecimientos. Pareció como si el “secreto y la sorpresa” de la operación militar para descabezar al CJNG, lo dejaron correr hasta el día siguiente.