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Análisisviernes, 30 de agosto de 2024

Hojas de papel | Box: “¡En la cara noooo!”

También es cierto que muchos de ellos han conseguido librarse de ese atavismo y han terminado su ciclo deportivo con todas las luces encendidas y con una vida sana y sin complicaciones:

Sus múltiples peleas a lo largo de su carrera profesional lo hicieron ser un ídolo de gran calado en el ánimo mexicano. Fue uno de los boxeadores más queridos por la afición y no sólo por su calidad profesional como también por su simpatía.

A “El Ratón” Macías se debe aquella emblemática frase que dijo al término de una pelea que ganó, pero con el rostro contrahecho y ensangrentado por la contienda afirmó que “Todo se lo debo a mi manager y a la virgencita de Guadalupe”.

Y como él, hubo en el boxeo mexicano muchos más. Y durante muchos años fue el deporte-espectáculo (que se convirtió en emporio), que más interesaba al público nacional después del futbol. Hoy ya no tanto.

Pero durante muchos años lo fue y fueron esos años en los que surgieron ídolos que son inolvidables en el gusto popular. Aunque, de pronto, al boxeo profesional u olímpico se le comienza a ver como un espectáculo extremo y peligroso.

De hecho es en 1943 cuando se organizó por primera vez en México el torneo de los "Guantes de Oro" de boxeo amateur. Éste tenía como objetivo formar jóvenes boxeadores para el boxeo profesional.

En México la primera pelea de box fue en 1895, cuando el gobernador de Hidalgo, Rafael Cravioto, otorgó la autorización para que se realizara una pelea de box.

Y cuando levantaban la mano del triunfador la multitud rugía y terminábamos –los niños- practicando los golpes, el jab, el upper y tal y tal… ¡El vencedor de esta pelea es…!” “¡Bravo! ¡uhhhh!”. “¡Cállate, cara de ladilla!”

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