La ciudad que queremos habitar
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónCanal Once, la primera televisora pública de México desde 1959, siempre se ha caracterizado por difundir conocimiento y cultura a nivel nacional. Fiel a esa misión, ahora abre un nuevo espacio en su programación para reflexionar sobre algo que nos toca de cerca: la ciudad que habitamos. Su programa Arquitectura y Ciudad, en colaboración con la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, busca acercar a la audiencia los temas urbanos de forma clara y atractiva, partiendo de la idea de que el entorno construido no es sólo asunto de especialistas, sino una dimensión social, cotidiana y profundamente política de nuestra vida diaria.
Hablar de ciudad en la televisión pública tiene pleno sentido en un país cada vez más urbano. Hoy, casi ocho de cada diez mexicanos viven en zonas urbanas, lo que confirma que las urbes son el escenario central de la vida nacional. En este entorno, la población enfrenta problemáticas muy concretas: un estudio reciente del Inegi reveló que el 84.9 % de las personas identifica los baches como el principal problema de su ciudad. Le siguen de cerca las coladeras tapadas, las fallas en el suministro de agua, la falta de alumbrado público y la inseguridad. Estas cifras evidencian que la calidad del espacio urbano impacta directamente en la rutina, el ánimo y las prioridades de millones de personas.
Pero la ciudad no es sólo pavimento y servicios. Lejos de tratarse de un asunto técnico, es una construcción colectiva donde se reflejan decisiones políticas, desigualdades históricas y visiones de futuro. Precisamente por eso es valioso que la televisión pública abra este debate: para traducir lo urbano en un lenguaje accesible y conectarlo con la experiencia de quienes habitan la ciudad todos los días. El programa asume ese reto con una mirada cercana, crítica y comprensible. Desmonta el lenguaje especializado y lo convierte en historias concretas, en preguntas urgentes, en ejemplos que cualquier persona puede reconocer. Más que hablar de planos, explica cómo una calle mal diseñada puede condicionar la movilidad, cómo la ubicación de una clínica puede afectar la salud, o cómo un parque sin luz puede volverse un lugar de riesgo.
La serie recorre los temas que configuran la vida urbana: desde la vivienda y la planeación territorial, hasta la movilidad, la infraestructura verde, los servicios educativos y de salud. También aborda los mercados, la economía informal, el arte público, la preservación patrimonial y la memoria colectiva. A cada paso incorpora enfoques transversales como la equidad de género, la participación ciudadana y el cuidado del medio ambiente. Todo ello con la intención de mostrar que la ciudad no es solo lo que vemos, sino también lo que permite, lo que impide, lo que recordamos y lo que imaginamos.
Uno de los aciertos del programa es cómo baja estos grandes temas a escenas reales. Un cronista urbano narra la historia de un mercado como punto de encuentro comunitario. Un artista explica cómo un mural puede resignificar una calle entera. Una arquitecta reflexiona sobre cómo el diseño de una escuela influye en la convivencia, el aprendizaje y el sentido de pertenencia. Son fragmentos de vida que convierten a la arquitectura en conversación cotidiana. Más que didáctico, el programa busca generar conciencia, motivar participación y sembrar la idea de que la ciudad puede —y debe— discutirse también desde la banqueta.
La televisión pública internacional ha demostrado que estos contenidos pueden interesar y conmover. La BBC de Reino Unido produjo Megacities, una serie documental que exploró cómo se organizan las grandes urbes del mundo para alimentar, proteger y mover a sus habitantes. En Estados Unidos, PBS lanzó Pride of Place: Building the American Dream, donde el arquitecto Robert A. M. Stern reflexionó sobre cómo el diseño urbano ha influido en la historia cultural del país. Son ejemplos de que lo urbano no es un asunto periférico, sino un tema central en el diálogo público, con espacio para la emoción, la crítica y la imaginación.
Hablar de cómo se diseña y se habita la ciudad es hablar de derechos, de justicia, de oportunidades. La ciudad es el escenario donde se cruzan nuestras historias personales y las decisiones colectivas que nos afectan a todas y todos. Entender su lógica —sus aciertos, sus omisiones— es el primer paso para transformarla. La apuesta de Canal Once es, justamente, abrir ese diálogo: invitar a mirar con otros ojos nuestras calles, nuestros espacios comunes, nuestras formas de vivir juntos. Y al hacerlo, recordarnos que construir una mejor ciudad empieza por comprender la que ya tenemos.