La música y la salud
La música y la salud
Francisco Fonseca
El siglo 21 nos está deparando a cada momento sorpresas. Para una positiva sí estábamos preparados, para las peores no.
Prefiero hablar de lo positivo. No sólo el campo de la cibernética está siendo redescubierto: el de la salud nos muestra ahora sus anchos cauces por los que tenemos que transitar.
Desde hace tiempo habíamos presentido que la música, además del disfrute sonoro que representa, puede ser utilizado como un instrumento eficaz en contra de importantes malestares orgánicos, sobre todo los que están relacionados a la estructura emocional.
Hay teorías que indican que la música es el precursor evolutivo del lenguaje, es decir, el puente entre los gritos y gestos de los primates y nuestra propia comunicación en un sentido más abstracto. Escuchar una canción alegre, por ejemplo, puede ayudar a levantar nuestro ánimo, mientras que una triste tendrá el efecto contrario.
¿Por qué es importante aprender música?
¡Para comunicarnos! Entre más aprendamos, mejor podremos expresarnos y mayor será nuestro entendimiento sobre lo que significa ser humanos.
La música debe aprenderse desde la más tierna infancia, pues el cerebro de los niños está en desarrollo y es el momento perfecto para fomentar hábitos positivos. Entre más variedad de música escuchen y aprendan, más versatilidad de géneros les gustarán, al llegar a la edad adulta.
Finalmente, hay un elemento social en la música. Disfrutamos de ella por la misma razón que nos gusta comer, correr y saltar. Tratarla como una frivolidad nos lleva a ser infelices. La música se mete bajo la piel, crea sentimientos intensos y recuerdos fuertes. No hay nada más básico que ella y al mismo tiempo no hay nada más complejo ni hermoso.
Premio Nacional de Periodismo
Fundador de Notimex




















