La semántica de hablar de seguridad
Campos de exterminio. Fosas clandestinas. Entierros masivos. Estos días, a la par de que nuestros corazones se han apachurrado, la idiosincrasia mexicana se ha llenado de sinónimos de la tragedia: eufemismos de la impunidad y la violencia que vivimos.
En nuestro lenguaje para tratar la violencia, ahora parece hasta absurdo seguir hablando de homicidios. Pareciera ya una nimiedad en el arco del terror mexicano. No, más bien, ahora hablamos de desaparecidos. Peor aún: de exterminados.
Y pareciera que el lenguaje —y sus indicadores— son contingentes a cada sexenio. En la Guerra contra el Narcotráfico de Calderón fueron los homicidios; después, con los Abrazos no Balazos de López Obrador, los desaparecidos.
¿Qué palabra será la siguiente en la cosmogonía mexicana? Y más aún: ¿por qué cada sexenio parece crear más problemas (más lenguaje) de los que heredó?
Pero un paso a la vez. El Congreso discutirá la reforma el miércoles 19 a las cinco de la tarde. Esperemos que no abusen de los eufemismos para evadirla, y que, en cambio, se hagan dueños ‘de’ su decisión.















