Hace falta ser poco sensible para declarar lo que dijo el senador Gerardo Fernández Noroña a su paso por Sinaloa, en lo que pareció ser una campaña adelantada en donde más que autocrítica, sólo se vio autocomplacencia y negación de la realidad.
Indignó que el presidente del Senado externara que lo peor en materia de inseguridad ya pasó en Sinaloa cuando unas horas más tarde aparecían los cuerpos de los tres agentes de la Policía Municipal que habían sido privados de la libertad en la sindicatura de Costa Rica.
Desde que son poder, los morenistas viven en la negación, echando culpas a viejos gobiernos (que engendraron el monstruo, pero que además ahí sumaron a sus impresentables personales a sus filas) o a todos, menos asumiendo la responsabilidad de lo que les toca.
Por ejemplo, mientras las familias de los policías recibían la noticia, la diputada local Stefany Rea con su nepotifamilia subía una foto diciendo que estaba en Navolato con una paz y tranquilidad. Así son quienes ahora se acomodan a un cheque y a un cargo. Antes irrumpían en la escena criticando todo, y ahora viven en santa paz, defendiendo "el proyecto" mientras que al pueblo lo sacrifican en medio del torbellino de violencia.
Lo mismo hace la senadora Imelda Castro, que ya se siente con la candidatura a la gubernatura en el bolsillo, y por eso opta por el silencio y hacer su campaña, que por ponerse del lado de las víctimas.
Quizá la única que desentona a veces, es la diputada Teresa Guerra, que ha demostrado en ocasiones tener el temple para recordar aquellos días en que su voz servía para denunciar los excesos y complicidades de los gobiernos priístas en Sinaloa.
Es cierto que la violencia es estructural, pero de ahí a la banalidad de personajes como Imelda Castro que anda rifando retratos de Claudia Sheimbaun, parece que ya ni la burla perdona. Lo mismo Enrique Inzunza Cázarez que anda en campaña en las comunidades con la intención de ser nominados.
Por eso es que causan repele este tipo de actitudes como la de Noroña, al buscar fomentar el negacionismo de la realidad. Como cuando hablan de respaldar al gobernador Rubén Rocha en lugar de solidarizarse con el pueblo sinaloense. Políticos profesionales al fin, demuestran que lo único que buscaban era el poder para convertirse en lo que tanto juraron destruir.
Y ahí vienen otras realidades, como la embestida de Trump a México por dejar crecer el monstruo del narcotráfico. Recuerden que no solo es cómplice el que activamente trabaja para el crimen, sino también quien es omiso en combatirlo.