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Análisisdomingo, 7 de julio de 2024

Vivencias / El Pegamento invisible

¿Recuerdan la casa donde crecieron? La llamamos aún, “la casa”. Donde nos formamos, donde convivimos, donde aprendimos... llena de risas, de gritos, de peleas, de alegrías, de tristezas, de pláticas interminables cuando apagaban las luces.

Una mesa donde eras bienvenido, siempre. De niño, de joven, con pareja, con hijos, en mi caso con nietos, y siempre unida alrededor de una mujer, de mi madre, quien se encargaba de que ahí hubiera lo que nos gustaba, que sabía que nos gustaba y que odiábamos comer.

Y sí, somos las mujeres las que normalmente mantenemos unida la familia, aunque todos ya se hayan ido y así es hasta que ellas parten y nos dejan huérfanos, por más edad que tengamos.

Las madres unen hasta a las generaciones, a los abuelos, a los tíos, a los primos, a los papás con los hijos, unimos cuando nuestros hijos se disgustan y todo lo que sea necesario para mantener a la familia unida.

Hacer de la necesidad de los demás nuestra prioridad, mucho ayudaría a sanar tantas heridas que llevamos muchos y que no podemos superar.

Yo agradezco a Dios por el pegamento invisible que nos dio, y espero estar haciendo la tarea que me toca ahora a mí. Mantener unida a mi familia. Que Dios nos ayude a todos a lograrlo.

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