Pero nuestra vida tlaxcalteca camina sin tregua hacia un diciembre festivo guadalupano y navideño. Vendrá el fin de año, cargado de alegría y abrazos. Mientras tanto VAN TRES TEMAS.
Habrá jornada el 17 y 30 de abril en Plaza Vértice; también brindarán servicios de vacunación antirrábica y desparasitación sin costo para animales de compañía
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¡Canta noviembre su presencia, con voz destemplada por el frío que nos azota!... ¡Es medio mes! ..., ¡la feria tlaxcalteca transcurre entre asistentes que anhelan y precios inalcanzables!..., ¡gorditas michoacanas a ochenta pesos la orden!; ya pasó la fiesta de muertos. La dorada flor para las tumbas disparó su costo hasta las nubes. Como quiera la sorteamos.
Nuestra emoción se revivió al disfrutar de nuevo hasta las lágrimas a “COCO”, esa obra maestra del cine animado, con su entrañable Miguelito y sus sueños de ser músico, y cuya trama colinda entre lo real y lo irreal. Esa cinta describe el realismo mágico del pueblo purépecha –raíces profundas, gente adorable, tradiciones— muestra de este grandioso país, integrado por pueblos que se aferran a lo suyo –hornear el pan de muerto en familia. Costumbres imposibles de trazar en breves líneas.
La política local —igual que la nacional— está sobrecalentada. Las esperanzas y ambiciones se disparan. Se tejen alianzas, se juran amores efímeros. Se sueña. Pero ya sabemos quien decidirá, falta el “cuándo” y el “quién será”. Pero los impacientes gastan, invierten, van y vienen. El presupuesto estatal cumple compromisos. Más de setecientos veinte millones se han invertido en la capital de Xicohténcatl. Se le allana el camino al junior.
La palabra de compromiso ¡hay que respetarla! Ser recíprocos con quien en su momento abrió la puerta grande. ¡La hora llegará, está en el aire la moneda!, … ¡“No por mucho madrugar amanece más temprano”!... El sol sale cuando debe y no cuando alguien quiera. La figura de “el gran elector”, se perfila. El clima local está agitado.
EN OTRO TEMA. Nos preguntamos, quién y cuándo frenarán al comercio voraz —porque en fechas pasadas desangraron, sin compasión, la economía del consumidor. Los precios se dispararon —hojaldras sin sabor a trece pesos, una calabaza campirana ciento veinte pesos— esa especulación nadie la frena. El sueldo de un trabajador no cubre sus necesidades.
Se dice que Profeco certifica al comercio, pero no vemos resultados. De la especulación y voracidad nadie responde —¡“Es que es criollito marchantita”! . Alguien debe frenar esos abusos. Por favor hagan lo necesario para que haya precios justos y razonables.
VA OTRO TEMA. Con noviembre llegó la feria tlaxcalteca. Fue Cisneros Fernández, quien le dio el caris de feria familiar. El parque de la juventud en esa época, era inmenso comedor popular al que las familias llegaban canasta en brazo con manjares de la cocina de mamá —y hasta el “pomo” se colaba— todo era departir alegremente entre familias y convidarnos.
No faltaba el “blanco vino de las verdes matas”, que llegaba —puentecito de por medio del otro lado de la feria y que presidía los manteles campiranos ¡neutle blanco, espumoso, aromático, chamaquero!— que feriaban los productores de las regiones magueyeras tlaxcaltecas.
Tiempos aquellos en que, con poco dinero, la familia se divertía —como enanos de circo. Después del comelitón, todos a la feria —juegos mecánicos, pan de fiesta, gorditas de chicharrón, eventos taurinos, etc. Época pretérita, en que la diversión fue para todos; si algo bueno quedó, es que la entrada sigue siendo a favor de los mayores.
Pero de los precios de adentro ya ni hablamos, porque no están al alcance de los bolsillos de las mayorías, el espectáculo de gallos es para pudientes. Las paellas ya son evento artístico y no culinario. En cambio, “el teatro de todos” es gratuito y de calidad. Los festivales “del mole” y “el pulque” sí son eventos populares.
¡En fin, transcurre noviembre en un Tlaxcala que tirita de frío y ya salió la ropa gruesa con una clase política que busca el poder y el presupuesto –¡Los que en la otra bailaron “en esta” se sientan!—, entre especuladores. —¡Ay, comadrita qué caro está todo!… ni modo comadrita “¡o bien vendido o bien podrido!”, y finalmente, si queremos que el pueblo se divierta, se tendrá que crear otra feria, porque esta, ya perdió su esencia popular. Está dirigida a lo rentable, lo redituable, a la ganancia desmedida —maldito neoliberalismo que hasta esto nos quitaste.
¡Qué le vamos hacer!... Vendrá diciembre con su nueva escalada de precios, de la que nadie responde y menos los partidos políticos ansiosos por regresar al poder y que fijan sus intereses en asesinatos oscuros y sospechosos, pero no en lo que interesa económicamente a las mayorías. Entre tanto, en el plano nacional, los “casineros” —entre ellos, el de los “abonos chiquitos”, lavan dinero y también en Nayarit se rescatan playas que se robaron los exgobernadores. ¡Qué sorpresas tiene la vida!... ¡Ahí te hablan Alito!