Quieran o no David Monreal y Miguel Varela, lo admitan o no el gobernador del estado y el alcalde de Zacatecas Capital, sus estrategias promocionales hacen la conjunción e integración para trazar coincidentes una tendencia de fortalecimiento y consolidación de una política cultural que ubique al estado en el escenario nacional e internacional y coloque a la Capital del Estado a la vanguardia de las ciudades monumentales y patrimonio mundial, un saludable paralelismo guardadas las proporciones del inmenso poder gubernamental estatal con la irrupción de un valioso poder municipal que se comporta complementario y dispuesto a más elevarse en la inclusión e integración.
La ruptura de confianza es entre ellos, personajes ambos respetables y políticamente comprometidos con sus representados, con la sociedad y los ciudadanos, cada uno suman con sus equipos los mejores esfuerzos, creatividad y pasión de servicio, aunque separados por la más irracional exclusión e indiferencia también compartidas, pero tras los mismos objetivos y metas, proyectar a Zacatecas a través de una esplendorosa masificación cultural y artística y esencialmente elevada desde la historia y sus valores, actitudes de distanciamiento que se acercan en sus programas culturales y que los zacatecanos del estado y de la ciudad capital, urgen por verlos unidos y coordinados.
El gobernador David Monreal va por la más amplia ruta del horizonte estatal y el presidente municipal Miguel Varela, está´en el sendero municipalista por la enormidad de la Bizarra Capital, las dimensiones que lanza el mandatario estatal se reflejan en la espectacularidad y gran calidad del Festival Cultural Zacatecas 2026, consecuente con sus aspiraciones y expectativas de progreso. De ninguna manera se establece comparativo porque es inconcebible, uno significa y traduce el poder estatal y el otro refleja el poder municipalista afincado en la capital, no hay debate político, son la complementariedad del multiculturalismo que los zacatecanos buscan construir como ejemplar ante el mundo.
Si en la política se registran exclusiones, en la cultura hay un proceso de integración que cancela distancias y diferencias para actuar solo comprometidos en la restauración y recuperación de la imagen de grandeza cultural que Zacatecas merece conservar y más trascender con la participación de los sectores productivos, las organizaciones sociales, las instituciones académicas y universitarias, los empresarios progresistas, por el más intenso dinamismo turístico, la renovación de los servicios de transporte y la restauración de fachadas que el gobierno estatal ha iniciado, la modernización de los museos y monumentos, y una difusión más audaz y agresiva por el mundo.
Estos tiempos del año del progreso, son de cultura y también de política, pero esta última los gobernantes deben dejarla de lado para que con honestidad e imparcialidad los aspirantes a la gubernatura, a las diputaciones federales y locales y a los ayuntamientos en los 58 municipios, actúen con lealtad a sus principios y partidos. Ambos gobernantes que insisten en sus diferencias y alejamientos que son perniciosos y que lesionan a la sociedad y a los gobernados, han de hacer esfuerzos de voluntad y honestidad con diálogo respetuoso y de conciliación, a fin de responder juntos a los compromisos con la grandeza de Zacatecas y a los zacatecanos comprometidos en el progreso.