Análisismartes, 29 de noviembre de 2016
Fidel murió, su leyenda vive
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“Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los imperialistas no pueden con él” así reza la consigna izquierdista revolucionaria desde que Castro asumió el control político y militar de Cuba después del rechazo de la invasión en Bahía de Cochinos sucedida el 16 de abril de 1961; en la que participaron más de mil quinientos cubanos exiliados que pretendían derrocar a Fidel e impedir el establecimiento de su revolución.
A 55 años de esos sucesos bélicos y en el contexto de su muerte por causas naturales sucedida el pasado viernes 25 de noviembre a las 10:29 de la noche, como lo anunció su hermano Raúl Castro Ruz presidente de la República de Cuba; paradójicamente el mismo día 25 de noviembre pero de 1956, hace 60 años, partió junto a sus camaradas Ernesto Guevara de la Serna “El Che”, Camilo Cienfuegos y el propio Raúl Castro, entre otros combatientes, del puerto de Tuxpan en Veracruz rumbo a la isla caribeña para iniciar el movimiento armado que los colocaría en la cumbre del poder político desde 1959 a la fecha, es decir más de 57 años en uno de los regímenes políticos más longevos y criticados del planeta.
Qué tenía Fidel? Tenía carisma. La atractiva historia de su revolución y su corta edad al momento del triunfo, contaba con 33 años, sedujo a miles de jóvenes en todo el orbe durante décadas. Su actitud desafiante frente a la nación más poderosa del mundo, le significó para erigirse como el ejemplo de rebeldía y como bandera para oponerse al orden político global de su época. Por ello los jóvenes y algunos que no evolucionaron en su pensamiento político mantuvieron la utopía del socialismo como sistema social que garantizaba igualdad y acceso al desarrollo de la humanidad, tal como Fidel señalaba en sus memorables e históricas piezas oratorias, como la pronunciada ante la Asamblea General de la ONU en 1979, en la que paradójicamente hizo un llamado enérgico a las naciones para reconocer los derechos de la humanidad, señalando la opresión en las naciones pobres, la falta de oportunidades como la alimentación y educación. Así como un exhorto para alcanzar la paz y detener la carrera armamentista, a la cual contribuyó de manera notable con la instalación de bases para misiles R-12 Sandal en territorio cubano, que desató la crisis sucedida del 14 al 28 de octubre de 1962, la cual puso al borde de una guerra nuclear al planeta entre la disputa de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos de Norteamérica en el auge de la guerra fría.
Fidel Castro Ruz fue un hombre de claroscuros, de contrastes, al interior de su país, los señalamientos fueron incrementando en razón de la pérdida de derechos humanos fundamentales de primera generación que los cubanos dejaron de disfrutar a partir de la implantación de su plan político-militar enmarcado en su revolución. El derecho a la alimentación, a la libertad de expresión, al sufragio libre y auténtico, entre los más elementales e indispensables para el adecuado y libre desarrollo del ser humano fueron coartados por las milicias políticas camuflados en los Comités de la Defensa de la Revolución Cubana. Así Fidel era admirado por miles en el extranjero y repudiado por millones de sus compatriotas.
Sus avances contra el analfabetismo, la atención universal médica y su elevado nivel cultural obtenidos por la revolución tuvieron un costo alto en libertades y acceso a avances tecnológicos propios de la era en la que vivimos y que en Cuba parece que con Fidel el tiempo detuvo su marcha y deterioró el tejido social como lo están sus edificios en la Habana, que hoy no se distingue entre lo viejo y lo nuevo, salvo que lo viejo demuestra lo que tuvo auge en el siglo XIX y lo nuevo lo que se quedó cristalizado en el siglo XX.
Fidel será para muchos una guía política e ideológica que permanecerá más allá del régimen socialista que inició su debacle con la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y que alcanzó su máximo quiebre al momento de la disolución de la URSS el 25 de diciembre de 1991 que desapareció por un lado el régimen comunista euro asiático más importante del siglo XX y por otro el principal respaldo económico y político del régimen castrista. Y que sin Fidel, lo único que le queda a su hermano Raúl es continuar con la transición pacífica, manteniendo su relación diplomática con los Estados Unidos.