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Análisisdomingo, 12 de enero de 2025

Entre piernas y telones / Bodas de oro teatrales

Bajó del transporte, llegó hasta la puerta del teatro, preguntó quién podía atenderlo y quiso la suerte que estuviera por ahí el maestro José Luis Ibáñez, quien lo invitó a integrarse a su taller de actuación.

Eso lo llevó a animarse a su primera producción propiamente dicha: “Los hijos de Kennedy”, que se estrenó un año después; también un enero: el día 15.

A esos pininos se fueron sumando, otros y otros y otros... algunos con más suerte que los demás, pero siempre con el mismo empeño y el ánimo de aprender. Cada uno de ellos, en sus palabras, fue un éxito, “pues estrenar ya lo es”.

Su primer gran trancazo de taquilla llegó en junio de 1983, con “Claudia”, que superó las 500 representaciones. El elenco lo encabezaban Sylvia Pasquel, Lilia Aragón, Aarón Hernán, y él mismo, aún con la espinita de la actuación.

Otro hito en su trayectoria sucedió en 1989, con su primer musical: “¡Qué plantón!”, de Guillermo Méndez y Marina del Campo, y que de manera anticipada abordó el tema del cuidado ecológico; y triunfó en 600 funciones.

Su asertividad y talento no pasaron desapercibidos y en 1997 cuando OCESA la entonces naciente y pujante compañía se lanzó a la producción teatral, Federico González Compeán lo convocó para encabezar el área respectiva.

Su trabajo ha brillado en más de 140 producciones en México, a las que hay que agregar otra veintena en distintas latitudes del orbe, y que breve sumará “DOC DOC” (la versión en inglés de “TOC TOC”) que llegará a Londres a principios de febrero.

Felicidades a quien por derecho propio es, sin discusión, el decano de los productores en nuestro país: Morris Gilbert.  

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