En páginas previas leímos la entrevista con Alexandra Mohnhaupt, una piloto de casi 17 años que, desde la Fórmula 4, se abre paso en un mundo de competición dominado por los hombres: el automovilismo.
Lo que ella hace hoy servirá en el futuro a otras mujeres que aspiren a convertirse en pilotos de carreras. Esa es su aportación colectiva.
Adelante vienen otras historias de dedicación personal que han comenzado a repercutir en beneficios sociales. Ya sea desde el deporte, la ciencia, el arte o los derechos humanos, los jóvenes incluidos promueven un cambio social que merece exposición… y reconocimiento.
por Belén Cancino
Con un material que regenera los huesos rehabilitando totalmente a quienes sufren de alguna fractura o amputación, Lizbeth, Patricia y Abraham, tres jóvenes estudiantes de la BUAP, están por transformar el sector salud.
Hace un par de años, la lesión de un familiar inspiró a Abraham Maldonado a crear un material que pudiera ayudar a la gente a sanar completamente de fracturas y mutilaciones.
Desde entonces, los jóvenes han trabajado en mejorar su proyecto, pero ha sido en los últimos tres meses que han demostrado que su proyecto es viable.
Por Carolina Vega
Es hombre, poblano, tiene 25 años y se declara un leal defensor del feminismo. Francisco Javier Carrasco Romero lucha desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por la igualdad de las poblanas.
por Carolina Vega
Cinco jóvenes mujeres han declarado la guerra al desperdicio de alimentos en Puebla. A través de un proceso químico bautizado como Ecoplaso, reciclan cáscaras de fruta para crear monederos y bolsas.
por Carolina Vega
A los 15 años Daniel tocó por primera vez la guitarra. El violín y el piano llegaron después, hasta convertir al joven poblano de 30 años en un referente del ritmo contemporáneo a nivel internacional.
por Belén Cancino
Por si fuera poco, estas jóvenes trabajan en un segundo proyecto “Salvando el Futuro”, un dispositivo electrónico que colocado en un babero, emite una alerta cuando un bebé está en riesgo de sufrir asfixia, la llamada “muerte de cuna”.
Igual que “Parkinson, neutralizando el movimiento”, la efectividad de este segundo proyecto fue comprobada en el área pediátrica del Hospital General de Tecamachalco.
El reality iniciará el 12 de abril; participarán 16 influencers, en un formato similar a “La casa de los famosos”, por un premio de dos millones de pesos
Wendy Guevara y Paola Suárez enfrentan una “cancelación” en redes sociales, la cual inició después de que reviviera una entrevista que realizaron cuando recién fueron virales
Los rumores del fallecimiento del actor de “Volver al futuro” surgieron después de que CNN publicara un video dando a entender que Michael J. Fox murió
La carrera del director ha destacado tanto por sus éxitos como por las controversias con el elenco debido a su forma de trabajo, así como sus guiones polémicos y explícitos
A 106 años de distancia del inicio de la Revolución Mexicana, que tuvo su antecedente aquí en Puebla con la gesta heroica de los hermanos Serdán, vale la pena hacer un recorrido por el trabajo que ahora mismo llevan a cabo jóvenes poblanos, dispuestos todos a construir una mejor sociedad a partir de las capacidades y los talentos personales que poseen.
Imagina que sufres una fractura en una pierna, o peor aún, que pierdes parte de una de ella, ¿crees que podrías recuperarte totalmente? Pues gracias a este equipo integrado por una bióloga, una ingeniera en materiales y un doctor en física, esto que suena increíble pronto podría ser posible.
Hábil con los números, comenzó por desarrollar un modelo matemático que revela la composición de un hueso, y más adelante, con la suma de dos entusiastas jóvenes más, Irving Fernández, un ingeniero en materiales, y Lizbeth Arroyo, una bióloga, elaboró los primeros diseños de un material semejante al hueso humano.
Con ayuda de sus compañeros, combinó varios materiales como calcio y ácido poliláctico, un plástico de cualidades biológicas útil en la sutura de heridas, que al imprimirse tridimensionalmente, convirtieron literalmente en un hueso artificial.
En menos de dos meses, el equipo probó que, implantado en una rata, el material logró promover la regeneración celular, al grado de fusionar una fractura en su pierna y con el pronóstico de que con un poco más de tiempo, el animal estaría igual de sano que antes de la lesión.
A decir de Lizbeth, Patricia y Abraham, es sólo cuestión de tiempo para que el material que crearon, que han nombrado Math Bone, compruebe su efectividad en células humanas. Esperan que en no más de cinco años sea utilizado en prótesis de bajo costo, “queremos ponerlo al alcance de la gente de escasos recursos”, remata Abraham.
Ni madre, ni hermana, ni hija. Paco, como conocen sus amigos a este egresado de Relaciones Internacionales por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), no necesita apelar a ningún lazo familiar para defender las libertades de las mujeres.
“Yo creo en la igualdad de género porque la mujer es un ser humano, desde la perspectiva de los derechos humanos, no por el tema de reconocimientos de derechos por un vínculo”, explica con seriedad, antes de perderse en definiciones sobre violencia de género o derechos humanos. "Siento que estoy evangelizando y de alguna manera es así, es una campaña que se maneja”.
Esta campaña, reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, es precisamente el trabajo no remunerado de Paco. Desde septiembre, el joven poblano es miembro de la Agencia de Redes de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Defensa de la Juventud para la Igualdad de Género, ligada a ONU Mujeres.
Redes sociales y usar el español en vez del inglés son las armas que utiliza el poblano, que vive entre Nueva York y la Angelópolis, para concienciar sobre la equidad entre géneros. “Esta labor ayuda a que los poblanos nos sensibilicemos, nos gusta mucho la pose, nos gusta mucho demostrar que no pasa nada, nos mantenemos en el supuesto de que todo está bien, con esta campaña podemos pasar de la apariencia a la realidad”, afirma.
Una larga carrera de activismo social –contactó precisamente con la sección femenina de la ONU cuando participó en Nueva York como embajador de México en la cumbre de Youth for Human Rights—ha convencido a Paco del poder de la juventud poblana. “Somos la base y el presente del mundo. Somos más de la mitad del mundo hoy, toda una revolución”, sentencia.
Ana Cristina Cabrera, Bárbara Arteaga, Claudia Coeto, María Fernanda García y Anahí Morales tienen entre 25 y 26 años, son ingenieras egresadas del Tecnológico de Monterrey campus Puebla y se levantan todos los días para acopiar los restos de melones, naranjas, mangos y toronjas abandonados por los negocios de la Angelópolis.
Los desperdicios, explica Bárbara, fundadora y directora de Desarrollo e Investigación de Ecoplaso, son limpiados a fondo, triturados y sometidos a sustancias químicas que consiguen modificar los almidones de la materia prima. El resultado son finas láminas de un material semejante al plástico, que sirven como base para la creación de textiles.
Las frutas, que en su mayoría consiguen ya separada de otros insumos gracias a la alianza con el restaurante Fonda de Santa Clara, se convierten por la magia científica en monederos y bolsas, comercializadas desde 120 pesos a través de la página web ecoplaso.com.
“El 45 por ciento de todos los alimentos adquiridos a nivel global se desperdicia, ya sea porque no cumplieron los estándares de calidad, porque los consumidores no planean bien sus compras o porque no hay una conciencia al respecto, sabemos que es difícil pero queremos ayudar”, afirma.
Galardonado con el Premio Emprendedor de Canacintra Puebla, el proyecto iniciará una nueva etapa en enero, más industrial. Sus cinco fundadoras esperan entonces afianzar un canal de distribución entre los restaurantes y su planta piloto para no tener que recolectar ellas mismas la basura y combatir así con más firmeza el desperdicio de alimentos. “Los restos de basura se acumulan en la calle, llegan moscos, también es una cuestión de sanidad pública”, denuncia Bárbara.
La música no cura, pero casi. Daniel Jiménez García, recién egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), dedica su vida a explorar el poder de la melodía en la rehabilitación física, la terapia de lenguaje o el tratamiento para paliar el avance del alzhéimer.
La Universidad de Harvard, la Universidad Autónoma de Madrid y la argentina Universidad Nacional de La Rioja, donde impartió cursos o disfrutó de estancias de investigación, casi le convencen de consolidar su carrera como compositor y músico fuera de México.
La BUAP y el Centro Mexicano Universitario de Ciencias y Humanidades (CMUCH) son, sin embargo, sus dos grandes anclas en el estado. “La música es algo esencial para todo ser humano, así tengan 80 años es muy bueno empezar a tocar un instrumento”, defiende.
La musicoterapia, asignatura de la que es profesor en el CMUCH, sembró en él la curiosidad por la otra faceta de la música, aquella que trasciende del entretenimiento para paliar las secuelas de enfermedades degenerativas, accidentes o trastornos psicológicos.
“La música nunca va a curar un cáncer o una gripa, pero sí va a reforzar todas las terapias. Está comprobado científicamente que las personas que tienen alzhéimer de lo último que se olvidan es de la música, de sus canciones preferidas”, ejemplifica. "La música es un gran campo de investigación hacia las enfermedades”.
En la Máxima Casa de Estudios, Daniel imparte además clases de composición a “chicos” de entre nueve y 70 años. “Me encanta dar clases, la mayor lección que me dan mis alumnos es aprender”, afirma. “Mi vida está destinada a la docencia durante ocho horas al día y ya después, en la madrugada, compongo”.
Cuidar la vida ha sido la inspiración por la que tres jóvenes estudiantes, dos de la Preparatoria Regional Enrique Cabrera Barroso de la BUAP ubicada en el municipio de Tecamachalco y una más de la Universidad Tecnológica de Tecamachalco, han desarrollado dos dispositivos vitales: “Parkinson, neutralizando el movimiento” y “Salvando el Futuro”, para prevenir la muerte de cuna.
El diagnóstico de la enfermedad de parkinson a un tío suyo, motivó el año pasado a Sandy Carrera a aplicar los conocimientos que adquiría en el grupo de Robótica de la escuela y luego, su compañera, Andrea Alcántara, se sumó a su causa.
Juntas, desarrollaron un dispositivo que prevé y neutraliza el movimiento propio de la enfermedad y que colocado en una cuchara, devolvió a al tío de Sandy la posibilidad de hacer por sí mismo algo tan elemental como difícil para quienes sufren de este padecimiento: alimentarse.
Su proyecto ha ganado varios reconocimientos: el primer lugar en la Feria de Ciencia y Tecnología organizada por una empresa privada y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Premio Nacional de la Juventud 2016 en la categoría de Tecnología y apenas el mes pasado, el primer lugar como mejor prototipo tecnológico en el séptimo Foro de Ciencia y Civilización, en Argentina.
Pero ambas no se han conformado con lo que ya lograron y con la suma ahora de Guadalupe Galicia están mejorando el dispositivo, agregándole un sistema de geolocalización satelital (GPS) y un sensor de pulso, que portado por el paciente, alerta de extravío y alguna cardiopatía a una persona de confianza.
Para ellas, aplicar el conocimiento y la tecnología es un compromiso que esperan que en tres años, cuando estiman que ambos dispositivos puedan comercializarse, sirvan a la sociedad. “Nosotras no perdemos nada ayudando y hacerlo es nuestro mayor reconocimiento”, afirma Guadalupe.