La extinción de la CEAIP en Sinaloa por parte del Congreso del Estado, vía iniciativa del Ejecutivo, es la concreción de la idea no confesada de la Cuarta Transformación de que la transparencia es un asunto que estorba.
En Sinaloa, este órgano autónomo no tenía más allá de 30 millones de pesos de presupuesto anual; incluso se propuso hacer un órgano más ajustado, pero el Congreso decidió no escuchar a la sociedad civil y aplicar de nuevo el madruguete.
Así fue. Los diputados de Morena citaron a la sesión el día de ayer jueves a las 9 de la mañana para votar la extinción de la CEAIP lo más pronto posible, como si se tratara de una consigna inaplazable. No querían ruidos innecesarios. Ahora de aquí en adelante podrán hacer lo que quieran en el reino de la opacidad. Juez y parte en los asuntos de transparencia.
¿No les gustó que tal o cual ciudadano solicitara cierta información pública? Pues a negarla con recursos chafas, sin independencia de criterio y sin apelar en mayor grado al derecho a la información de la ciudadanía.
Porque eso de juez y parte, de decidir qué sí se hace público y qué no, es más cómodo que cualquier otra cosa. Imagínese que solicitan temas de Gobierno que le incomoden al gobernador; claro que los funcionarios van a rechazar entregar la documentación en estos casos. Aunque Rocha presume transparencia, haber eliminado a la CEAIP no abona para nada a lo que dice. Veremos.
Ni qué decir de los diputados. Como si no hubiera suficiente opacidad en los municipios. Ahora sí nadie les dirá nada. De por sí.