Contexto | Sin desperdicio
Estos no son, sin duda, los mejores tiempos para los filósofos.
Todos somos iguales tratando de parecer distintos. Los signos de originalidad, de moda parecen ya no existir.
Los egos se exaltan en las redes sociales. La construcción de personalidades falsas es cada vez más frecuente. La intensidad ha sido sustituida por la apariencia permanente.
No tengo el optimismo de que esto cambie y si tengo el pesimismo de que esto continuara. Los liderazgos políticos de nuestro tiempo han contribuido que todo esto se enaltezca para control más sencillo de las sociedades.
Expone primero que la función del filósofo, según Sócrates, es agitar, criticar, irritar, recriminar a la sociedad para despertarla.
El mundo dice, “es solo un gran almacén en donde todo se consume…y en donde los arrebatos de autenticidad y creatividad nos hacen creer que gozamos de libertad”.
En fin, un filósofo provocador al que se necesita leer, con lo que falta en nuestro tiempo, la lentitud de disfrutar el pensar. Un discurso sin desperdicio.
Correo: contextotoluca@gmail.com
*Cronista de Toluca















