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Tendenciasviernes, 17 de mayo de 2019

Sátira con hambre de justicia social

Mafalda, Condorito y la Familia Burrón se centraron en reflejar la vida cotidiana y los dilemas de los mal llamados países del tercer mundo

Luis Lazcano

En Latinoamérica la historieta no sólo ha sido una expresión artística, sino también un conducto social para crear conciencia en la población y generar la posibilidad de cambios.

El sociólogo de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), José Antonio Trejo, señaló que este tipo de tiras cómicas contemporáneas muestran en sus textos las crisis sociales registradas en sus respectivos países.

Filo y agudeza de Mafalda

Una forma simple y sencilla para definirla sería la siguiente: una niña preocupada por problemas mundiales como la desigualdad, el hambre, el racismo y la guerra.

Condorito, dilemas de la sociedad contemporánea

Este personaje protagoniza varias historias entretejidas, aunque su contenido destacó por presentar la pobreza desde varios aspectos como la precariedad y el desempleo, a través del humor blanco, la sátira, el ingenio y la picardía.

El personaje vive en los márgenes de la sociedad y en donde es capaz de reírse de ella para analizarla y sufrirla.

Familia Burrón, realidad con una voz popular

La inspiración en la clase popular, sus giros lingüísticos, el retrato de los roles, ya que el autor seguramente se inspiró en personas o personajes reales de su niñez.

Aún en medio de la pobreza, se puede encontrar un motivo de apego a la vida”, indicó Gabriel Vargas, creador de esta historieta.

Impacto

En el análisis de estas tres historietas se advierte que respondieron a la época específica de sus respectivas sociedades, ya que hicieron eco de un mundo sumergido en la crisis, el cual no concebía la idea de la globalización.

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