El desafío
El año 2025 ya se acaba, motivación sobrada para anticipar lo que viene en el próximo año.
Ante lo apetitoso del platillo, Sheinbaum debería poner todo lo necesario para lograrlo. Las ventajas rebasan las fronteras de lo económico, alcanzar esa meta significa recuperar un prestigio como país que hoy está cuestionado.
No debiera caber el fatalismo en el análisis, pero sí reconocer que el reto es mayúsculo y requiere ofrecer un rostro gubernamental diferente al que hoy se proyecta. Esto pasa por:
Cada uno de esos retos no podrán vencerse con “buenas intenciones” ni con magia, es necesario dar pasos concretos y flexibilizar ataduras ideológicas.

















