Tepoztlán, elevación surreal
Un ritual sanador envuelto en el calor del temascal, donde el vapor, perfumado con hierbas y flores selectas
Florencio Banda / El Sudcaliforniano
Cantos ancestrales reverberan entre las antiguas tejas que adornan las casonas blancas, bien fincadas hechas de colaciones de piedras locales, un testimonio arraigado en la arquitectura robusta que ha perdurado.
"Llénate de poder…" es el mantra de este ineludible viaje hacia Tepoztlán, en el estado de Morelos, México. Un lugar donde el antiguo convento de la Natividad se yergue como una promesa de renacimiento, un santuario de esperanza en medio del bullicio citadino.
En la montaña, la temperatura baila en sintonía con los 1,700 metros sobre el nivel del mar que abraza. Un rincón a menos de 20 minutos de Cuernavaca, donde el paladar se deleita con las esencias de las nieves de frutas exóticas, evocando el sabor del campo.
Para los artistas y creadores en todas sus manifestaciones, este enclave del temascal es un atrio, el más hermoso del mundo, donde se purifican los senderos de la vida. Revueltas se escucha al fondo, con su noche Maya...
En el atrio, los lugareños han añadido una decoración que emerge de la madre tierra, impregnada de semillas y elementos prehispánicos, inspirados por el legado de Diego Rivera, quien según cuentan, aún mora en esta tierra tepozteca.
