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Análisismartes, 2 de septiembre de 2025

La insoportable risa de Anatole France

Una mirada al pasado de la novela

Hace algunos años, leyendo las obras de crítica literaria de Milan Kundera, me topé con el nombre de Anatole France, llamándome la atención la inclusión entre sus autores preferidos, marcándole en la concepción de la novela como arte.

Kundera mira el pasado lejano, también el cercano, las producciones de Flaubert, Tolstoi y Dostoievski; más recientemente a Thomas Mann y James Joyce, pasando por una vuelta al pasado con Hašek, Musil, Hermann Broch, Gombrowicz y Kafka.

Si para Canetti “La Metamorfosis” es la obra más hermosa del siglo pasado; “Las aventuras del buen soldado Švejk” es lo más cercano a “El Quijote”. Hašek es la vuelta a Cervantes, en cambio, Kafka es la creación de un camino nuevo.

El afecto de Kundera hacia Kafka se percibe en las evocaciones, ¿quién podría prescindir de las repercusiones una vez que ha leído “La Metamorfosis”, “El Proceso”, “La condena” o “América”? Quien lee a Kafka se queda petrificado.

La crítica de la risa

Este drama expuesto con simplicidad no carece de veracidad y elocuencia históricas; por algo lo admiraba Kundera, quien escribió “La Broma”, que expone el bullicio en el ámbito juvenil de las ideas comunistas en la universidad.

Herederos del dogma soviético, los jóvenes de Kundera se toman muy en serio eso de construir la patria del comunismo. No hay el menor resquicio para la broma, la sobriedad reina en todos los ambientes.

La paradoja de Gamelín en “Los dioses tienen sed” es la misma paradoja de Ludvik Jahn en “La Broma”. No hay lugar para la risa, menos para reírse en y de la historia; los grandes acontecimientos, las revoluciones y los pensamientos profundos.

Anatole France disfruta la plasticidad de la novela, fundamentalmente en tres obras emblemáticas de su última etapa como escritor: “Los dioses tienen sed”, “La isla de los pingüinos” y “La rebelión de los ángeles”.

Los ángeles rebeldes ganan la guerra a los ángeles de Dios; el Altísimo, derrotado, no es condenado al infierno, sino a bajar a la Tierra para adquirir las dolorosas experiencias que el común de las personas.

¿Dónde sucedió eso?, ¿es la parodia de las purgas emprendidas por Stalin? La historia se repite; es un círculo vicioso. Ese volver a lo mismo expone de distintas maneras Anatole France, qué mejor vehículo para hacerlo que la novela.

La ofensa de los poetas

¡Ah Jack! Sin tu presencia la vida de tu amo sería aburrida; sólo tú, con tus conversaciones disparatadas, distraes el alma adormecida de quien, el destino escrito allá arriba, te asignó servirle. Esa es tu fatalidad.

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