Tapachula, refugio de centroamericanos
Las pandillas centroamericanas, conocidas como “Maras”, han obligado a migrantes en especial de Honduras y El Salvador,
Redacción El Sol de México
Rubén Zuñiga / Diario del Sur
TAPACHULA, Chis. (OEM-Informex).- Las pandillas centroamericanas, conocidas como “Maras”, han obligado a migrantes en especial de Honduras y El Salvador, a salir de sus países de origen debido a que son amenazados de muerte si no pagan cuotas de 30, 50 y 120 dólares.
Los migrantes ya no salen solos, ahora traen consigo a sus hijos y esposas, aunque en algunos casos solo las señoras y los niños llegan a territorio nacional, ya que los hombres son asesinados o se ven obligados a trabajar para mantener a las pandillas.
Los pocos hombres que llegan son jóvenes que dejaron a sus padres y hermanos, debido a que no soportan la presión de las pandillas, quienes les pedían cifras en dólares.
Uno de los migrantes que buscan refugio accede a dialogar con Diario del Sur, pero por seguridad se omite su nombre.
Aún así narró lo que vivió en Ahuachapán, El Salvador, su país de origen.
“Yo trabajaba de bartender, de mesero, pero no me alcanzaba el dinero para pagar la cuota que me pedían, eso me obligó a emigrar, así que ahora pido refugio porque temo que me maten”, explica.
Sostuvo que las pandillas le pedían 150 dólares de manera semanal o cada vez que ellos necesitaban dinero, así que para que cumpliera con las cuotas lo vigilaban camino a caso o cuando estaba en familia.
Relató que fue amenazado de muerte y si denunciaba ante las autoridades iban a matarlos a todos.
Agregó que la fisonomía de los mareros ha cambiado, ya que algunos si lucen sus tatuajes, otros se disfrazan, se visten como licenciados y mandan notas con una niña o pasan el teléfono para amenazar.
“Si soy deportado seguro voy a llegar a morir, en mi ciudad hay un promedio de 20 homicidios a diario, así que no hay opción y tenemos es migrar, porque la situación está difícil”, dijo.
De la misma manera, otro de los entrevistados, un exconcejal de una alcaldía de La Libertad, El Salvador, expuso que tuvo que salir de su país porque las Maras le pusieron rentas y le pedían 50 dólares, dinero que no tenía.
“El 10 de mayo me llegó el último papelito y si no me salía me iban a desaparecer, salí con 20 dólares de mi país”, agregó.
Sostuvo que su familia tuvo que dejar su vivienda y él huir, por lo que ahora busca obtener el estatus de refugiado.
El entrevistado manifestó que no ha ganado ni un solo peso, debido a que no encuentra trabajo y los pocos trabajos que le ofrecen son mal pagados.
Una dama, oriunda de Honduras, viajó de su país con sus niños, esto debido a que perdió a su esposo, quien salió de su hogar y no regresó; después supo que había sido víctima de la violencia por las pandillas.
Relató que ante esa situación, decidió migrar y llegó a México, en especial a Chiapas, pero su viaje lo hizo acompañada con su hermano menor.
Por ahora, la mujer informó que buscaría ayuda con organizaciones no gubernamentales, ya que no tenía nada para que sus hijos comieran.























