El Gobierno del Estado instaló la Mesa Permanente de Seguridad, del que deriva un operativo especial de vigilancia y prevención por parte de la SSC en puntos estratégicos del territorio estatal
Nemesio Oseguera Cervantes, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, era uno de los más buscados por autoridades en México y Estados Unidos, acusado de tráfico de drogas y otros delitos
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¡Somos fuego por naturaleza!... con el aire la tierra y el agua se integran el cuarteto que desde antiguo se decía, eran los elementos primordiales. Hoy sabemos que son muchos más y otros que se suman cuando algún viajero celeste nos impacta. Pero este abril que transita, pareciera antesala de un mayo ardiente que en tanto llega, nos anticipa señales.
Porque en estos días, el país ha debido resolver mas de ciento cuarenta incendios en diferentes partes de su geografía. No sabemos, si manos siniestras los provocan o son accidentales. Pero han sido desastres. Cómo callar frente a la devastación ígnea de Atltzayanca, con su conflagración de miles de hectáreas, que inició por la sierra poblana y los vientos de abril la trajeron a Tlaxcala. Bosques y pastizales ardieron. Esta no es la primera –dicen los viejos conocedores— y hablan de que el remedio se dará con el tiempo, las lluvias y sin la mano del hombre, que no debe intervenir. Dejando que la naturaleza rehaga su propia riqueza.
Que se permita su tarea regenerativa. Pero en tanto, fueron días y noches de sufrimiento para nuestros tlaxcaltecas de esa región. Finalmente fue sofocado y, ahora, asoma la esperanza de que con las lluvias lo verde renazca y lo chamuscado fertilice y enriquezca los suelos. Pero también, arde la temperatura del medio ambiente porque nuestros días y noches cálidos, son de sudoración que ahuyenta al sueño. Somos seres de la semi montaña, disfrutamos el frío que entre cobijas entibiamos y soñamos.
Pero estos calores que transitan, son de martirio y es que, somos “chillones”, no aguantaríamos las temperaturas de Papantla o de Tuxtepec. En estos días, nuestra vida camina entre ardientes soles y la necesidad de agua para apagar la sed. Lamentablemente, incendios forestales y medio ambiente no es lo único caldeado.
Esta semana mayor con sus escenificaciones bíblicas, entre personajes de pesadas vestimentas y jornadas interminables, se vivió extenuante, y solo se entiende porque quienes participan lo hacen con vocación y fe. Además, en este Chiautempan de tradiciones, ya hierven los enormes casos donde se cocina el “mole prieto”; esa comida de temporada que se extiende hasta finales de junio.
En lo consecutivo, nuestros domingos vespertinos serán de música de banda, kermeses y de fuegos de artificio y los lunes, de convivencia comunal en donde degustaremos y nos saludaremos. Para los enormes cazos de cobre y que alcancen su sazón, se improvisan fogones inusuales en la tierra, y se alimenta la lumbre con gruesos leños que arden y combustionan. Casi hirviendo, el mole se distribuye a los parroquianos que lo disfrutan.
¡Ni modo!... de altas temperaturas es la época –dicen los que inventan- que este mayo será de sequía con escasez de agua potable, -¡que su bocota se les haga chicharrón!-, porque este lunes, ya se asomaron las lluvias y apapacharon a la cálida tarde. Dejando la promesa de que pronto habrá ciclones. Pero los agoreros no descansan y en sus pronósticos fatídicos, hablan de que habrá sismos y terremotos. Eso dicen los que desde hace mucho andan dividiendo geográficamente a la Baja California del resto del continente y ¡sí!, efectivamente ha temblado la tierra, pero confiamos que no se llegue a tanto.
“Don Goyo” -que, con su cónico perfil, dibuja el horizonte-, ha estado escupiendo lumbre, aunque dicen los hogareños que no es de alarma. Pero la gran “ciudad de la nube gris”, hace cuatro madrugadas, dibujó en su cielo la caída de una enorme roca espacial, desastre que se conjuró con una extraña luz, que apareció y fragmentó. ¡Ni modo!... era fuego del cielo y de ahí provino el fuego original de la creación. No debemos olvidar que la vida humana se debate entre los fuegos del subsuelo planetario, que asoman por la boca de los volcanes y el que baja de las estrellas a velocidades inauditas.
Fuego y altas temperaturas envuelven la vida humana. Nuestra existencia también es fuego en las entrañas que emerge hasta la piel. Fuego en la sangre joven que en este mayo se convierte en amor y da lugar a la continuidad de la especie. Lumbre y lujuria de la vida nuestra, que entre abril y mayo, reverdece, florece, fructifica y mueve sentimientos y pasiones. ¡Que son también humanos!