¡Incierto abril!...
Algunos pueblos nuestros, no creen en la justicia de los jueces y por eso la encuentran en su propia mano. Hay munícipes que con lo mínimo maximizan la noticia, ya que adoran los aplausos y las porras que tanto les fascinan.
En la “gayola política” de campanario, los desplazados miran, critican y aventuran zancadillas tempranas para ver si hacen cancha y el futuro les sonríe, porque el pasado les negó.
Esperanzador personaje que por ahora ensaya entrega de meros detalles y pequeñeces con sus aplaudidores por delante. ¡Son formas, pero no fondo!
El pueblo entero se pregunta, ¿qué pasó con los fondos federales -112 millones- que don “Gus” y su retoño hicieron perdedizos?
La invención y práctica del neoliberalismo despojó a los pueblos de occidente de su riqueza social, y siete familias de banqueros, se hicieron dueños del mundo y ahora desde sus epicentros financieros, se benefician lo mismo de los préstamos que de las guerras.
En este turbio panorama, nuestro país navega con cierta eficacia y Tlaxcala es el atento escenario donde este abril vacacional contrito y bullanguero, camina jacarandoso entre arboles violeta.















