El certamen reunirá a representantes de todo el país; asistirán el director internacional Francisco Cortez y la reina internacional, la puertorriqueña Leanis Nahir
La gobernadora Lorena Cuéllar y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, pactan agenda conjunta y confirma apoyo económico para el programa de canje de armas “Sí al desarme, Sí a la paz”
En las instalaciones del Tecnológico de Apizaco arrancó la estrategia de vacunación contra esa enfermedad, con la aplicación de cinco mil dosis en una primera jornada dirigida a estudiantes de preparatoria, educación técnica y nivel universitario
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
¡Octubre 2025!... mes que camina entre convulsiones, interrogancias, tempestades y tormentas. En dos meses ya será fin de año. Los fríos ya calan. Este año de huracanes ha traído agua, mucha agua… demasiada tal vez, para algunas regiones en donde el siniestro va y viene. Este México extremoso ha sido de sequías en febrero, y de inundaciones en septiembre y octubre. Para la agricultura parece bueno.
Pero esta bondad tempestuosa no beneficia nuestra vida en todas sus facetas. ¡Mire usted si no!... los tlaxcaltecas, como mexicanos que somos, tendremos que aprender a vivir con las diarias amenazas del vecino del norte. Que cuando abre la boca nos mueve, nos preocupa y nos alarma. Esos inhumanos aranceles. El TLC que se fue, entre otros propósitos, quiso frenar la migración, pero esta continuó. Aunque sí se asentaron acá muchas empresas que trajeron empleo, y ahora si quieren enviar a EU sus productos, sufrirían desconsiderados impuestos.
Esas empresas llegaron a México al amparo de libre comercio, mercado común, para enfrentar a una Europa unificada que adoptó al “euro” para todos ellos, y frente a esa circunstancia América debió unificarse, y por eso llegaron y ahora encaran otra realidad. Trajeron tecnología y capital, y nosotros solo aportamos mano de obra barata, impuestos “llévelo, llévelo” y facilidades fiscales.
Pero los mexicanos que siguieron yendo, ahora están regresando, expulsados, amenazados y de brazos cruzados, y para el colmo, aquí los esperan bandas de malhechores para exprimirles lo poco que traen y secuestrarlos. ¡Pero dicen que cuando la vida quita, quita de verdad, y cuando da, hasta el chiquihuite presta!
Digo esto porque ahora los cielos del planeta contemplan una visita inesperada, un “visitante travieso”, “chamaco malcriado”, dicen que trescientas mil toneladas –no sé quién lo pesó—, que por estos días circunda el vecindario del sistema solar. Los que de esto saben, dicen que es un cometa. Otros -que también dicen que saben-, que obedece a un comportamiento inusual, que cambia de dirección a voluntad, que se ilumina de colores, que apunta enormes chorros de luz hacia el sol, que su cauda a veces va para atrás y otras para delante, y que la hipérbola que describe en su viaje no se ajusta a trayectorias normales, pero ahora dicen que está apuntando hacia el planeta Marte, donde creen que se estrellará. Acerca de este visitante, los científicos más destacados prefieren callar -y esto desconcierta-, pero se sabe que no se sabe desde dónde viene, que tal vez sea de las eternidades siderales.
Ese telescopio James Webb nos ha revelado que no sabemos nada del universo, porque lo que ahora entendemos empequeñece hasta la nada, y nos baja los humos como raza humana que creía saberlo todo. Las posibilidades del conocimiento ya no tienen limites ni teorías. Y es que nos habíamos encasillado en teorías, paradigmas, leyes que creemos universales y explicaciones, dentro de un orden al que llamamos “lógico” -ahora nos deja con la boca abierta lo que supuestamente no cabe en esa lógica-, porque allá fuera, en las inentendibles lejanías, ocurre lo increíble y lo desconocido.
Pero este octubre calamitoso y problemático tiene como marco para la vida tlaxcalteca la feria que distrae, relumbra y es costosa. También la novedad de que, como entidad, somos los primeros en México que estamos certificando la calidad del agua, y si esto es así, los resultados serán más que preocupantes -si somos honestos al certificar-, porque nuestro único afluente –el río Zahuapan- está podrido, por decir lo menos. Puebla y Tlaxcala recibieron de la Presidenta la gravísima encomienda de recuperarlo.
Por de pronto, la gobernadora ya encontró que hay dos mil ochocientas descargas clandestinas –no sabemos cuántas más sin detectar-, y es que no solo son las industrias, los municipios de la cuenca, los vecinos. En síntesis, el río es el vertedero de todos los desechos de Tlaxcala, es inexistente la conciencia de lo que hemos hecho con el río. Nuestra vida depende de él y de la montaña Matlalcueyetl. Esta última, desde la cumbre y en su mundo subterráneo, capta y filtra el agua para nuestra subsistencia, pero nosotros la regalamos a las embotelladoras, la contaminamos y desechamos.
Dice doña Lorena Cuellar que hay hasta colchones y llantas en el fango del río. Lo que ya no hay son charalitos, acociles ni ranas saltarinas, ya nadie comería sus berros contaminados, y meternos a bañar en sus aguas es exponernos a un cáncer de piel. ¿Tomarla?… ¡mejor veneno! Las plantas de tratamiento de Tlaxcala son instalaciones que muy poco logran, en comparación con lo que se necesita.
En conclusión, estamos certificando lo que como comunidad hemos hecho con el río. A partir de hace sesenta años se prefirió una empresa papelera, porque se dijo que traería empleos, y ahora sufrimos las consecuencias, porque nuestro único afluente recorre Puebla, Morelos y Guerrero, y entrega miasmas al Océano Pacífico. Pero la intención política opta por la vanagloria publicitaria del momentáneo relumbrón, por el destello de unas horas. Mientras que el fango que arrastra la corriente de nuestro querido río seguirá sin solución –y si no, al tiempo, mi querido lector-.
En serio que octubre y sus problemas son para preocuparse, porque Tlaxcala pretende soluciones y no tan solo certificaciones… ¡Pero bueno, hoy veintiocho de octubre Chiautempan amaneció “tronante”, muchos cohetes, la fiesta de San Judas Tadeo, y lo fiestero nadie no los quita!