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Gossipviernes, 19 de julio de 2019

Coyoacán, lugar de Coyotes

La tarde recibe lluviosa la antigua entrada al atrio con sus formas de la segunda mitad del siglo XIX

Sandra Ricco

Melancólica postal.

Su fuente rebosante en honor a los coyotes que los antiguos pobladores exterminaron para luego venerarlos en esta obra es excepcional.

Coyoacán, "Lugar de Coyotes", en lengua náhuatl, y fue en antaño la ribera sur del lago Texcoco.

La piedra volcánica la extraían del volcán Xitle al hacer erupción. Piedra fundamental y simbólica que abunda en sus moradas.

El gobierno de Hernán Cortés fundó en esta zona el primer Ayuntamiento del Valle de México, se dice que se instaló en una residencia de la que solo quedaron vestigios que se pueden ver en el edificio de cabildo construido en 1755.

Los edificios virreinales aún se conservan en Coyoacán, pero las casas familiares y rústicas, viviendas de adobe corresponden a formas del siglo XIX.

Vamos por café chiapaneco en La Selva, Tierra Garat o Veracruz en el Jarocho como un clásico para caminar y dejarse llevar.

Visitar el Barrio de Coyoacán es un viaje al pasado colonial y presente cultural de la Ciudad de México.

Vamos al Mercado de Artesanías en Carrillo Puerto para luego disfrutar un helado al paladar; es parte de la tradición que no debe empobrecernos, sino enriquecernos.

Llegar por Avenida Universidad que corre de norte a sur; por Miguel Ángel de Quevedo, de oriente a poniente, es una buena opción para ubicar tierra volcánica y tomar energía; Ciudad Universitaria y clima frío dentro de la ciudad.

El crucero que cuenta con una glorieta marca el límite con el Barrio de Chimalistac, donde se encuentran casas de cultura y caserones de piedra y madera, un pequeño pueblo dentro de Coyoacán, que se dice, es de finales del siglo XIX.

Caminemos ahora hacia el noroeste, desde donde se pueden recorrer numerosas colonias del barrio de Coyoacán.

Desde Chimalistac, tomemos la calle Francisco Sosa, un paseo que incluye convento y cafeterías históricas, una calle bellísima que alberga el Centro Cultural Italiano, calle que también puede tomarse desde Avenida Universidad.

Pasea por Avenida Centenario, Melchor Ocampo y Tres Cruces, porque son calles que no te puedes perder.

Un barrio con apariencia de "haberse congelado en el tiempo" que recuerda a mi ancestral región bajío, lo que incluye mitos de aparecidos y políticos que han vivido también en este oasis citadino.

Universal... porque hay lugar para todo y para todos, pero conserva, a pesar de la presión capitalista salvaje, siempre su vocación cultural, artística e intelectual, a la que se adaptan gustosos los que la valoran, y de negocios y política viven.

El jardín Centenario es espacio de poetas y soñadores, a visitar, así como el Antiguo Convento de Churubusco, con exposiciones culturales.

La Casa de León Trotsky, -ex amante de Frida- no se me antoja pues como dijo Paco Ignacio Taibo II ayer, eso ya es comunismo arcaico. Vamos al parque de los Viveros para sentirnos en el bosque y luego al Museo de la Acuarela, emblemáticos del barrio de Coyoacán.

En el Hábito Bar de la polémica, exagerada y últimamente muy equivocada Jesusa Rodriguéz, se desarrollan unas buenas puestas en escena con música de fondo.

Coyoacán, huele a pan, a mole negro y a tamal de chipilín, pero La Guadalupana, cantina elegante fundada en 1932 no se queda atrás, y en Los Cabos hay una sucursal, que no puedo recomendar.

"Todos los coyotes somos guadalupanos", reza a la entrada un cartel, de esta casa que recibió a Dolores del Río y a María Félix, un mural reconstruye la historia del espacio culinario más visitado, sus chiles rellenos son sofisticados.

Imperdible Coyoacán, lleno de baches que hay que arreglar.

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