La ideología de género es la estrategia de la izquierda; el obrero ahora tiene más interés en cambiar de automóvil que de cambiar el mundo, ya no es el obrero despojado, ahora es un obrero que posee.
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Inspiradas por la izquierda, pero financiadas por organismos internacionales y a través de una revolución cultural, desde hace décadas que se registra un ataque a la base fundamental de occidente, que son sus valores cristianos, mediante un discurso de apariencia simpática, como la inclusión, la equidad y la diversidad, cuyo propósito es disolver la tradición cultural de nuestra civilización, señalaron Agustín Laje y Nicolás Márquez, ensayistas argentinos que presentaron ante los medios la obra de su autoría “El Libro Negro de la Nueva Izquierda: Ideología de Género o Subversión Cultural”, en un evento organizado por el Frente Nacional por la Familia, que dirige a nivel local Alán Loubet, y al que asistió Juan Dabdoud, presidente del Consejo Mexicano por la Familia.
Según los intelectuales, esta embestida denominada ideología de género ha trascendido a todos los actores políticos tradicionales, y ya no es algo propio de los partidos de izquierda, sino que los de centro y derecha lo aceptan como una agenda, e incluso excede el marco ideológico de un partido, y es ahora agenda global: entre sus expresiones se incluye el indigenismo, el ambientalismo, los derechos humanos y el multiculturalismo en Europa.
Las leyes de género, lejos de ampliar los derechos, los restringe, señalan los autores, y dicen estar en contra de las cuotas de género, de lo que se hace llamar crimen de odio y violencia de género; rechazan la posibilidad de que se legisle sobre uniones que no sean entre hombre y mujer, y están en contra del aborto y de toda la ingeniería cultural que no sólo no amplía derechos, sino que los limita, entre otros, la libertad de expresión, la libertad religiosa y la libertad científica.
Desde su publicación en el año 2016, los autores han presentado su libro en prácticamente todo Latinoamérica, en Estados Unidos y en varias ciudades de Europa, y en la actualidad están en gira por 28 ciudades de México, definen a la ideología de género como un conjunto de ideas anticientíficas, que con propósitos políticos autoritarios desarraiga la sexualidad humana de su naturaleza y la explica exclusivamente a través de la cultura, al grado que en la actualidad ha quedado reducida a esta determinante.
Citan como origen de este fenómeno, la debacle de las izquierdas clásicas después de su fracaso en el siglo pasado y la caída del muro de Berlín, escenario que los hizo formar nuevos agentes de conflicto para una revolución cultural, una vez que la tesis marxista de la lucha de clases dejó de funcionar, a consecuencia de que la clase obrera se aburguesó y dejó de ser rentable para las izquierdas: ahora en lugar de luchas obreras y campesinas, se dedican a ir a marchas LGTB y a apoyar a agrupaciones y marchas feministas.
Los argentinos señalaron que no les preocupa que la ideología de género sea una propuesta que no se ajuste a la verdad científica, sino que tenga propósitos autoritarios que ya “muestran sus dientes” en varias partes del mundo, particularmente en los países de origen.
Pusieron como ejemplo a Canadá, en donde una ley lleva a la cárcel por 6 meses a quien use un pronombre de género equivocado; En Francia hay pueblos donde se prohíbe usar la palabra mademoiselle, porque significa señorita, y desde el punto de vista de las feministas, este término implica inequidad, porque no existe el “señorito”. En Suecia quien tenga una relación sexual que no esté mediada por la firma de un contrato, va a ser considerado como violador, y en ese mismo país, el partido de izquierda está pidiendo una ley para obligar a los hombres a orinar sentados, porque consideran que hay inequidad de género en la forma en que hombres y mujeres van al baño:
En España, un autobús fue retirado por el estado con el argumento de crimen de odio, porque tenía un texto que decía: Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen. En todos los países donde esta ideología avanza se han perdido libertades, como la de culto, de expresión, económicas y políticas; esta ideología empobrece, restringe, ata, y corrompe los valores cristianos y entra en la casta política de una manera indolora:
Los ensayistas señalaron que la ideología de género viene de la izquierda, pero aclararon que ha trascendido a todos los actores políticos tradicionales. Y no es una invitación ni una alternativa, sino una imposición, tampoco es un tema religioso, somos cristianos aunque no creamos en Dios, son nuestros valores y nuestra cosmovisión, apostillaron.