La “realidad verdadera”
Así, la ciencia es un proceso mediante el cual quienes se dedican a ella procuran llegar a conclusiones objetivas sobre las hipótesis que se sugieren como soluciones a determinados problemas teóricos.
Descubrir que las ideas que hemos adoptado como verdaderas son todo lo contrario (falsas), no suele ser de agradable sabor para nuestro paladar que gusta de dulces halagos y confirmaciones que hacen crecer nuestras convicciones.
Estar convencido de la verdad de alguna idea que tengamos no significa, en absoluto, que dicha idea sea verdadera. Grandes convicciones, después de investigaciones objetivas, aparecieron finalmente como falsas.
Los hechos no siempre nos gustan porque no van de acuerdo con lo que creemos o esperamos. Descubrirlo puede doler. Pero si hemos de ser racionales y sistemáticos en la búsqueda de conocimientos, la prueba de la experiencia y el sometimiento a los hechos son necesarios.
Nuestra mente, de acuerdo con el ideal de la racionalidad y el conocimiento objetivo, debería ajustarse al dictado de la realidad, respetando lo que se muestra en la investigación de los hechos, sin dejarse atrapar por emociones o fanatismos.
La realidad se muestra a nuestro entendimiento a través de los acontecimientos objetivos, no a través de los deseos y los caprichos de las personas que se esfuerzan irracionalmente por imponer a los demás sus convicciones.
El filósofo Xavier Zubiri escribió al respecto: “Dedicación es hacer que la realidad verdadera configure nuestra mente”. Esto significa que la dedicación a la realidad, que es un interés por el conocimiento, moldea la mente y no a la inversa.
Muchos fanáticos sostienen sus ideas pretendiendo que su mente moldea la realidad y, mediante procedimientos de manipulación, buscan con afán una sola meta: hacer que los demás acepten la realidad ficticia, no la “realidad verdadera” (como le llama Zubiri).
Por lo anterior, es necesario decir que en la perspectiva científica del conocimiento no cabe la convicción mística ni fanática. Se acepta una realidad objetiva, y sus hechos son los que dictan qué es lo falso y qué es lo verdadero.















