Excusas para no regular radio y TV
La semana pasada señalábamos en este espacio cómo la pregunta del periodista Vicente Serrano sobre el límite a la libertad de mentir de los concesionarios se había diluido en una respuesta oficial que depositaba en la conciencia ciudadana la responsabilidad de distinguir entre la verdad y la mentira.
Esta semana, el rodeo mediático alcanzó un nuevo nivel con la entrevista realizada por los periodistas de Canal 11 a Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión (SPR).
Sin embargo, lo preocupante no es sólo lo que dijo, sino lo que omitió. El verdadero problema de la comunicación en México no está —principalmente— en el ámbito digital, al menos no todavía, sino en el terreno perfectamente regulable de la radio y la televisión abierta.
Lo más grave es que, al desviar la atención hacia lo “incontrolable” de las redes, se legitima tácitamente que lo controlable —los concesionarios tradicionales— siga sin obligaciones. Es una suerte de cortina de humo: se habla de lo imposible de regular para no abordar lo que sí es posible y urgente.









