Salario Mínimo: ¿Regalo o riesgo?
Trece por ciento. Ese es el incremento al salario mínimo que arranca el 2026: de 278 a 315 pesos diarios.
En papel suena bien. En la práctica, la pregunta incómoda persiste: ¿cuánto de ese aumento llegará realmente al bolsillo del trabajador zacatecano, y cuánto se lo tragará la inflación antes de que pueda comprar un kilo más de frijol?
La presidenta Sheinbaum promete que no habrá presiones inflacionarias. Pero entre el discurso y la realidad hay un abismo que en Zacatecas conocemos bien: el de la productividad estancada y el empleo formal que apenas respira.
El problema no es el salario mínimo en sí. El problema es subirlo sin haber construido antes las condiciones para que la economía lo sostenga: capacitación, infraestructura, tecnología, competitividad. Es como acelerar un auto sin antes arreglarle los frenos.
Para Zacatecas, necesitamos políticas complementarias que ataquen el fondo: inversión en productividad, fortalecimiento de las PYMEs, capacitación real para trabajadores, simplificación administrativa.
De lo contrario, el salario mínimo 2026 será otra paradoja mexicana: ganar más pesos en la quincena, pero comprar menos tortillas en la mesa.
















