Así es que esta comunalidad con Centroamérica, en este punto geográfico estratégico que es Chiapas, y Comitán en particular, habrán de ocurrir nuevas e insospechadas cosas que enriquezcan nuestra vida futura.Cada quien contribuya con su granito de arena.
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En 1997, siendo director de la Casa de la Cultura de Comitán, me di a la tarea de organizar un festival artístico y cultural a semejanza de los que desde entonces despuntaban en el país, guardando por supuesto las proporciones. El Cervantino, el del Centro Histórico de la Ciudad de México, las jornadas Alarconianas , en Taxco, Guerrero, o el célebre festival de Danza José Limón, eran los modelos a seguir.
La idea era traer a Comitán y a Chiapas en general, lo más destacado del arte tanto del el país como del extranjero, tal cual ocurrió en las ediciones posteriores. Realizamos 5 festivales BalúnCanán. El último, de manera independiente, sin apoyos gubernamentales, boicoteados, contra marea y viento, porque la vorágine de los supuestos cambios y la arrogancia de los responsables de cultura en el Estado recién llegados no nos permitió continuar adelante.
Lo que en aquel entonces me inspiró para llevar a cabo el Festival BalúnCanán fue el hecho de que si no podíamos llevar a los niños y jóvenes de Comitán al Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México, a la Sala OllinYollitzi, a las distintas salas de teatro, de concierto, cine, en el Centro Cultural Universitario de la UNAM o al Centro Cultural del Bosque, del INBA, en Chapultepec, sí podríamos traer aquí, para los nuestros, los espectáculos y actividades culturales que disfrutaban los capitalinos.
Siempre me ha parecido que el inequitativo centralismo, también en cultura, es abrumador y nos ha dejado descobijados a los modestos provincianos. Pero a los más retirados del centro, peor, padecemos las inclemencias de ser un país periférico y además estados y poblaciones doblemente periféricas, alejados del “corazón” del país. Sin embargo, hubo mucho qué hacer. Trajimos conciretos de cámara a espacios inusitados para la época: templos católicos, plazoletas, comunidades rurales, etc. Danza, teatro, cine, música, cuidando en todo momento también ofrecer el aspecto de formación y capacitación artística para nuestros artistas y creadores locales con la realización de talleres y clínicas de los maestros que venían: ejecutantes de violín, piano, cello, trompeta, sax, teatreros, literatos, etc.
Traigo esto a colación porque quería contarles que en aquel entonces, y lo recuerdo con un dejo de ternura por las condiciones rudimentarias en que aún vivíamos, todo el trabajo de gestión debió realizarse por dos vías: uno, el presencial, haciendo horas y horas de antesala para solicitar los apoyos en las coordinaciones nacionales de música, literatura, danza y teatro del INBA óen aquel viejo edificio del Conaculta original que estaba en Av. Revolución y Copilco, en San Angel, al sur de la Ciudad de México. 1997, Chiapas era novedad y viéndonos con un ojo solidario y otras de conmiseración, era muy reciente el 94 y los efectos del EZLN, nuestras solicitudes eran atendidas.
La otra vertiente eran las llamadas telefónicas para concertar la asistencia de los participantes a aquellos festivales; las largas conferencias con los funcionarios de cultura federales y estatales. Pero las cuentas de Telmex se abultaban demasiado y no eran menos costosas que los traslados.
Desde entonces muchas aguas han corrido bajo los puentes y el mundo mismo se ha ido transformando. A muchas actividades nos hemos dedicado desde entonces, y,sin notarlo casi, han transcurrido 20 años. En el fondo, quizá somos los mismos, pero la impronta de la vida, del tiempo, de las experiencias, han marcado cada arruga que surca nuestra piel y nuestra alma. Y las alegrías y los logros también.
Ahora, cuando nos encontramos inmersos en la organización del Primer Festival de cine documental Centroamericano, a realizarse aquí en Comitán, del 23 al 25 de noviembre (face:chiapasfilmfest) ,el vértigo de la vida actual, tan diferente a aquella lejanísima del 97, resulta ser nuestro aliado. A la convocatoria abierta por las redes, la respuesta de cineastas y documentalistas centroamericanos, ha sido avasalladora. Inclusive los hubo sudamericanos que querían participar. Ya habrá ocasión en las ediciones futuras de incluir un formato de invitados especiales para cada país del Cono Sur.
La comunicación ha sido inmediata, algo antaño inimaginable. Entrecruzamientos de mails, de wapp, videollamadas, videoconferencias, han sido la materia de trabajo de estos últimos días. Contamos ya con una depurada selección de documentales de cada uno de los países hermanos que conforman Centroamérica.
Hay actividades que desde el 97 a la fecha, han caído en desuso. Pero las hay las que obligatoriamente persisten y no debemos dejar perecer. La de promotor cultural es una de ellas. Mientras sea necesario seguir alimentando el espíritu y el intelecto, necesario será para nuestras comunidades quienes se dediquen a la academia, a la cultura, a la creación artística. Cada día me voy convenciendo de que el movimiento de sístole y diástole, del ying y yang, del péndulo, no se detiene y de la monstruosa globalización, usando sus herramientas, sus aportes tecnológicos maravillosos –debemos reconocerlo igualmente- dentro del ámbito de la economía demercado, iremos pasando paulatinamente de la aldea global a un recogimiento hacia nuestros ámbitos particulares, aldeanos, comunitarios, que nos harán reencontrarnos con nuestras raíces ancestrales.